sábado, 29 de noviembre de 2008

LA PRIMERA VEZ

Hola, amigos:

Corren tiempos en los que hay un sano empeño en rescatar del olvido algunos hechos y reescribir correctamente la historia, así que no debemos pasar por alto un mito antiguo que seguimos venerando como cierto, pero resulta ser más falso que las tetas de Ana Obregón:

La primera vez, de lo que sea, se espera con ansia porque es maravillosa.

Eso es mentira, coño, y tenemos que denunciarlo. Pero hay que hacerlo con pruebas, y a ellas me remito.

Vuelvo a abrir lo más recóndito de mi alma para vosotros, en un post un poco largo para no hacerlo en dos partes. Ruego respeto. Como dice la canción de Carlos Baute: cuidado, cuidado, que mi corazón está colgando en tus manos. Ya hablaremos en otro post de las virtudes poéticas de Baute y la conveniencia de no usar la palabra "colgando", de tres sílabas, en vez de "preso", por ejemplo, de dos sílabas, con lo que el ajuste entre el ritmo y la letra de la canción mejora bastante. Pero vamos a lo nuestro, que me pierdo.

14 añitos. Primero de B.U.P. Como ya tenía pelo en el pecho parecía mayor de lo que realmente era y eso fué suficiente para captar la atención de una chica repetidora. Eso y que la mayoría de los tipos de la clase tenían una belleza similar a la del Fary.

Yo iba sobrado de sex appeal pero cortito de experiencia, así que la chica tuvo que esperar a la vigésima indirecta para que yo me diese cuenta de que le gustaba. Vaya cuadro:

Me dirijo hacia ella. Soy tan torpe que no caigo en buscar un momento a solas, así que voy a lo bravo, cuando está con todas sus amigas.

Emm, hola.

Me mira. Sonríe. Las amigas intentan sofocar unas risitas. Algunas se tapan la boca. Otras se dan la vuelta.

Empiezo a sudar y doy veinte o treinta rodeos en un lenguaje ininteligible.

Quería preguntarte que si vas a ir a la fiesta del Instituto, porque si no vas pues nada, pero si vas, pero no si ya tienes planes, porque si tienes planes yo no... pero no si estás, pero si vas...bueno que yo también, quiero decir que tú...

Las risas se vuelven muy audibles. Deseo que una de las amigas, la más escandalosa, se trague el aparato que transforma su boca en la de un tiburón. Qué mal rato estoy pasando, carajo.

Quiero decir que yo estaré, y si tu estás pues podemos tomar algo, pero que si no estás pues nada, no lo tomamos, porque claro, no estás.

Vale - me dice.

Bien, pues eso. Este... una cosa más.

Dime.

¿Que es lo que vale? Porque ya no sé ni lo que te he preguntado...

Y todas se descojonan. Su cara mientras se ríe es una estampa maravillosa.

Que nos vemos allí, tonto.

Muchos años después caí en la cuenta de que en ese momento era como Leonardo di Caprio en Titanic: estaba flotando, encantado de la vida, pero a punto de hundirme y quedarme congelado aunque todavía no lo sabía.

Fiesta del instituto. Son las once y la niña no ha aparecido.

Copita pa entonar el cuerpo. Garrafón, su puta madre. A que no viene...

¿Me puse desodorante? Ah, sí.

Voy al servicio. ¡¡¡¡Dios, el calzoncillo está roto!!!! No, es la apertura por donde se orina. Cálmate, no te pongas nervioso.

Buchito. Mierda, ya no me acordaba de que era garrafón.

¡Ahí está! Que guapa viene. Saluda a un tipo, a una amiga, a otro tipo, a dos amigas más... esto es interminable. Por fin llega.

Hola - digo agachando la cabeza, moviendo nerviosamente un pie en círculos y poniéndome colorado como un tomate.

Hola - dice agachando también la cabeza y mordisqueando nerviosamente su labio inferior.

En una muestra deliciosa de sordidez musical, aunque es fácil juzgar a toro pasado, suena "Like a virgin" tras "Manué, no tarrime a la paré" de Los Inhumanos y me arranco a bailar con la mítica "Amante bandido" con tan buena suerte que la siguiente canción es de UB40 y se puede bailar agarradito.

A solas, moviéndonos por la pista, le hablo de Dire Straits y la grandísima canción que acaban de sacar, "Money for nothing". Como de pasada, le digo lo guapa que es y que está. Mientras nos apartamos de la pista y dejamos de prestar atención a la música, solo hablamos y hablamos y hablamos a diferencia de Luis Fonsi que espera y espera y espera.

En un momento dado se calla y me mira. Se acerca. Me besa.

Y yo me abandono, extasiado, al placer de saborear su barra de labios, de acariciar su nuca con una mano mientras deslizo la otra por su espalda, de sentir sus brazos dulcemente colgados de mi cuello... y me pasa completamente desapercibido el hecho de que mi amigo calvo, ínclito habitante de la entrepierna, sale de su letargo.

En aquella época se rendía culto al vello púbico masculino. Era sagrado. No se tocaba. No se cortaba.

Uno de esos vellos, quién sabe si por miedo o por frío, por vergüenza o por falta de ella, refugió su extremo en mi prepucio. Cuando mi pene sacó la nómina de centímetros a pasear comenzó a tirar del pelo, que se agarró a su refugio como un catalán a un billete, con el resultado de provocar un dolor sordo, insistente, y que sólo se podía corregir metiendo la mano en el pantalón, buscando la apertura del calzoncillo, tanteando la punta del glande y liberando el dichoso vello.

Obviamente no iba a decirle a la chica "perdona, espera, que se me ha puesto dura y un pelo se ha quedado atrapado" porque ni por asomo iba a interrumpir el beso, y las manos estaban posadas en ella, así que intenté mover la cadera y el culo con la esperanza de que se soltara el puñetero pelo.

Pero no funcionó, y además la chica interpretó los movimientos como de deseo, prolongando el beso interminablemente.

Así que allí estaba yo, averiguando de primera mano el significado de la palabra "agridulce" porque por aquel entonces no conocía la palabra "sado-maso", deseando que el beso no acabara nunca y que acabase pronto, placer y dolor a la vez.

Finalmente, el dolor gana la partida al deseo y brotan dos lágrimas que recorren mi mejilla y terminan en nuestros labios.

Al contacto con las lágrimas saladas, ella abre los ojos, se aparta suavemente y sonrie absolutamente emocionada.

¡Oh, Dios mio! ¡Estás llorando de emoción! es... es... lo más bonito que me ha pasado nunca...

Y se pone a contar una interminable historia acerca de los sentimientos, la gente y la vida, abrazada a mí, dándome besos cada poco tiempo. Mientras, mi pene insiste en continuar erguido, el vello no se libera y yo sigo llorando más que Bustamante en Operación Triunfo, tratando de encoger las piernas, mitad para que no vea la tremenda erección que me genera su contacto, mitad para mitigar el dolor que ya es inaguantable.

Al fin, pronuncia las palabras mágicas, "voy al servicio, ahora vuelvo", y me falta tiempo para meter la mano en el pantalón y liberar al capullo, palabra que en esta frase utilizo doblemente, como adjetivo calificativo del vello y como lugar físico del cuerpo.

Nunca, jamás, he vuelto a tener una sensación semejante de alivio. En ese momento pensaba que ya podía morirme que lo haría feliz, pero por haberme librado del dolor, sin caer en la cuenta de que había sido mi primer beso y que una combinación de circunstancias, entre ellas mi destino y mi propia esencia, lo habían arruinado.

Dos semanas más tarde perdería mi virginidad con la chica... pero esa es otra historia de otra primera vez, que podréis leer en otro post.

Besos a tod@s menos a una, cuyo nombre empieza por "P".


jueves, 27 de noviembre de 2008

DOS HISTORIAS CURIOSAS

Hola, amigos:

En los comentarios de un post pasado, una amiga me dedicaba por primera vez desde que nos conocemos unas palabras bonitas, algo así como "eres el rey de las historias". Diréis que me conformo con poco, pero es que hay que pedir a cada persona en función de lo que puede dar, y en el caso de esta amiga, acostumbra a pegar cuando se le dicen cosas bonitas, así que la frase es todo un piropazo. Y es de las pocas que se dignan a escribir comentarios, cosa que le agradezco públicamente. También a tí, mi anónimo favorito, mi "wanker".

Bien es verdad que el halago iba con condiciones, porque para que el piropo fuese efectivo las historias debían ser mías o retenidas por mi memoria, y lo cierto es que eso sólo se cumple a medias, en el sentido de que las historias las recuerdo, pero para escribirlas en este blog me documento y las refresco buscando más información. Por eso cito las fuentes cuando procede.

En el proceso de recopilar esa información me voy topando con nuevas historias, que amplío en otras páginas, que tienen otras historias... y así se forma un bucle en el que finalmente selecciono las que me gustan más. Hoy publico dos que encontré en ese proceso y que me han parecido muy curiosas. Vamos.

La gente honrada de Middleton.

Midleton es una pequeña localidad del estado de Tennessee (Estados Unidos). En los últimos días de febrero de 1952 se vió convulsionada por un asalto organizado por un atracador llamado Henry Bondurant que pistola en mano redujo al cajero de un balazo, acojonó a cuanto rival se le cruzó por el camino y saqueó la caja fuerte que guardaba más de 18.000 dólares. Bondurant salió del banco con el botín, pero el tiro alertó a todo el pueblo y también a la policía, que fué tras él.

Un agente alcanzó de un disparo las ruedas del coche donde el ladrón se fugaba y éste se vio obligado a bajarse y salir corriendo. Fué rápidamente alcanzado pero, al caer al suelo para ser detenido, una gran cantidad de billetes y monedas se esparcieron por la calzada. El vecindario se puso a recoger el dinero para devolverlo al banco, que no era una sucursal de una entidad, sino un banco local, porque muchas personas tenían puestos sus ahorros allí. Lo increíble fué que, al contar el dinero recuperado, la suma final era superior a la que había antes del atraco en 80 centavos.

Fué la primera vez en la historia que un banco obtuvo ganancias después de un asalto y la constatación de que la gente de Middleton era tan honrada como pregonaba.


La frase de Neil Armstrong


Cuando el astronauta Neil Armstrong pisó por primera vez la luna, no sólo dijo su famosa frase, "Un pequeño paso para el hombre, un enorme salto para la humanidad", sino que después hizo varios comentarios, los usuales de comunicación entre él, los otros astronautas y el centro de control. Sin embargo, justo al volver a la cápsula dijo algo enigmático:

- Buena suerte, señor Gorsky.

Mucha gente de la NASA pensó que sería un comentario casual acerca de algún cosmonauta soviético rival. Sin embargo, tras comprobarlo, no se encontró ningún Gorsky en ningún programa espacial, ni ruso ni norteamericano. Años después, al publicar la NASA las transcripciones de las conversaciones, mucha gente interrogó a Armstrong acerca del significado de su comentario "Buena suerte, señor Gorsky", pero se limitaba a sonreír siempre, sin decir nada.

El 5 de julio de 1995, en Tampa Bay, Florida, tras un discurso, cuando estaban en una charla informal, un periodista sacó a relucir la famosa pregunta de 26 años de antigüedad. Neil Armstrong dijo que en su día tuvo que explicarlo ante una comisión de investigación de la propia NASA para evitar problemas y pidió discreción. Ahora ya podía responder a la pregunta, ya que tanto el sr. Gorski como su esposa habían muerto. Y esta es la explicación:

"Cuando era niño y mi sueño de ser astronauta era solo eso, un sueño, estaba jugando al beisbol en el patio trasero de mi casa con un amigo. Éste golpeó una bola con fuerza y la hizo aterrizar en el jardín de mis vecinos, el señor y la señora Gorsky, justo bajo la ventana de su dormitorio.

Cuando me inclinaba a recoger la pelota, oí a la señora Gorsky gritarle al señor Gorsky:- ¡¿Sexo oral?! ¡¿Quieres sexo oral?! ¡Después de lo que has hecho tendrás sexo oral cuando el hijo del vecino se pasee por la luna!

Y lo acababa de hacer, así que pensé que Mr. Gorski ya podía vover a la carga, aunque nunca supe si logró su objetivo."

Besos a tod@s menos a una, porque mi anónimo wanker se ha identificado y lo he perdonado.



martes, 25 de noviembre de 2008

RESPUESTA A UN ANONIMO

Querido anónimo que comentas el post "Reyes del porno":

Siempre da gustillo saber que tus historias son seguidas por la gente y no siempre me comentan cosas en persona, así que se agradece que se ponga algo por escrito.

Recordemos lo que me comentas:

"Que tiene de malo copular con un negro??? Y en otro post llamas gilipollas a un hombre oscuro. No me gusta el tono racista de tu blog ni tus ganas de meter sexo cada dos por tres. A lo mejor el gilipollas eres tu."

Esta es mi contestación:

No tiene nada de malo copular con un negro. En ningún momento se insinúa que sea mi opinión, sino la de la sociedad estadounidense de la época y el hombre oscuro es gilipollas por llevar una camiseta nazi no por ser negro. En cuanto a la temática del blog... seguiré hablando de lo que me parezca oportuno, que para eso lo he puesto en marcha.

Quiero pensar que se te ha olvidado firmar con tu nombre y por eso ignoro quién eres, así que tengo dos posibilidades:

Opción A (Eres amigo mío y/o te aprecio):

En este caso no me cabe duda de que el tono es irónico y simplemente no se capta bien por escrito. Y si no es así, si lo dices de verdad, te llamo cabrón, pero de la forma "hay que ser caaabrón", acompañado de un fuerte abrazo porque mis amigos son sagrados piensen lo que piensen y opinen lo que opinen. Te quiero y/o aprecio exactamente igual que antes.

Opción B (No eres amigo mío y/o no te aprecio):

Me la pela lo que opines. Aunque ahora que lo pienso... es un placer despertar una reacción de disgusto en tu pequeño cerebro. En caso de que no sea un olvido el hecho de no firmar, te digo que es de cobardes escudarse en el anonimato para sostener opiniones. Si no te gusta mi blog eres libre de no entrar. También eres libre de intentar dar por el culo todo lo que puedas pero seguramente sea porque no me conoces y no sabes que me gusta... tonto.
Besos a tod@s menos a dos


REYES DEL PORNO


Hola, amigos:

Durante los años 70 el porno era aceptado socialmente. Algunas películas llegaron a tener presupuesto de superproducciones e incluso se realizaron los estrenos en Festivales Internacionales como el de Cannes junto a obras maestras como "Taxi Driver" o "Apocalypse Now ".

Sólo tras la llegada del vídeo en los años 80 surgió un subgénero que producía barato y no tenía mas pretensiones que el propio sexo. Fué eclipsando a las películas digamos "artísticas" y el porno no volvió a brillar nunca más porque para las nuevas producciones se prefería la intimidad de la casa. Vamos a conocer un poco más de esta época y de sus grandes reyes.

En 1969 se combinan en Estados Unidos una serie de factores que crean una gran inestabilidad social: el movimiento hippy, el amor libre, la guerra de Vietnam , las encendidas protestas de la juventud hacia ella, el aumento del consumo de drogas, la consolidación de los movimientos feminista y gay, etc. Todo esto se tradujo en un cambio total en la sociedad de la época a la que el porno no fue ajeno, dando como resultado su legalización.

La primera película americana porno con una estructura dramática claramente definida fue "Mona: The Virgin Nymph" (1970). En ella, una joven (Fifi Watson) es iniciada en el arte del sexo oral por su propio padre con el fin de que llegue virgen al matrimonio, lo que propiciaba una serie de escenas en las que demostraba con multitud de hombres su sapiencia a la hora de practicar una felación. La película costó siete mil dólares, y fue un éxito tan tremendo que llegó a recaudar dos millones.

Pero el porno no lograría salir de los circuitos de exhibición restringidos hasta el estreno en marzo de 1972 del que hoy es considerado el primer clásico del cine X: "Garganta profunda" (Deep throat), de Gerard Damiano.

Damiano, que en realidad era peluquero pero tenía debilidad por las películas eróticas, consiguió 25.000 dólares prestados de la mafia y embarcó a varios amigos en lo que se convertiría en el porno más rentable de la historia, con más de 600 millones de dólares totales de recaudación. Grandes estrellas como Truman Capote y Jack Nicholson declararon ser fans del film con lo que quedaba inaugurada así la moda del porno "chic": si las celebridades lo veían debía de ser bueno. Pese a ello, fue perseguida judicialmente y llegó a prohibirse en varios Estados.

"Garganta Profunda", además, saltó del cine a la política al convertirse en el nombre de la fuente secreta utilizada por los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein en el caso Watergate.

Su idea, muy simple, caló a fondo entre los espectadores: una joven (Linda Lovelace) incapaz de tener un orgasmo acude a un doctor chiflado (Harry Reems) para solucionar su mal. Este descubre una curiosa anomalía: tiene el clítoris en el fondo de la garganta, así que la única forma de llegar al placer es practicar felaciones cuanto más profundas mejor. El film se convierte así en una impresionante demostración de la capacidad de la señorita para el sexo oral.

El éxito fue apoteósico. Linda Lovelace se convirtió a sus 21 años en la primera estrella del porno, apareciendo en revistas como Newsweek, Time y Playboy; a ello contribuyó su actitud desinhibida y sus declaraciones provocativas, como por ejemplo,

"Los americanos desean que se la chupen, y yo vivo en América, así que para mí es importante aprender a hacerlo lo mejor posible".

Posteriormente su carrera resultó irrelevante y no obtuvo ningún éxito más. Se retiró años después renegando de su pasado, reconvertida en fanática religiosa, activa militante de la ultraconservadora asociación Morality in the Media, habiendo escrito varios libros en los que arremetía contra el sexo, y llegando a decir que Damiano la amenazó con una pistola para que actuase como él quería. Cosas de la vida. Murió en un accidente de tráfico en 2002.

En 1973 Damiano pudo afrontar un proyecto más ambicioso, gracias al éxito de "Garganta profunda". Se trataba de "El Diablo y la señora Jones" (The Devil in Miss Jones), considerada por parte de la crítica como la mejor película porno de la historia. En ella, Justine Jones es una mujer madura que se suicida, atormentada por no haber conocido nunca el sexo. En el infierno, el Diablo (Harry Reems) le concede la posibilidad de gozar de todas las prácticas sexuales que no probó en vida. Cuando Miss Jones le ha cogido el gustillo, Lucifer la condena a pasar la eternidad encerrada en una habitación con un desmesurado deseo sexual y sin poder saciarlo jamás.

En un principio la protagonista iba a ser una joven actriz de 19 años, pero a última hora Damiano la sustituyó por una mujer de 37, de escaso atractivo físico, con tres matrimonios y dos hijos a sus espaldas. Se llamaba Georgina Spelvin, trabajaba en el equipo técnico de la película y el acierto de Damiano con el cambio fué total. El éxito de la película se debió en buena parte a la magistral interpretación de la infortunada Justine Jones que hace la Spelvin, bordando sus escenas de sexo con una tensión dramática poco habitual. Sigue viva, y sirva como curiosidad que aparece en la película "Loca academia de Policia" y "Loca Academia de Policia III" haciendo de prostituta vieja en ambas.

En 1974 rueda "Los recuerdos de la señora Aggie" (Memories within Miss Aggie), probablemente la película más arriesgada, dura, sombría y deprimente de la historia del porno. En ella, una anciana (Deborah Ashira) cuenta sus experiencias sexuales a un hombre al que nunca se le ve la cara, en una habitación lúgubre y sombría. En un largo "flash-back", Miss Aggie está interpretada por tres actrices diferentes en tres épocas distintas de su vida y cuenta su relación con su amante Richard, al que dejó ciego para tenerlo siempre con ella. En el escalofriante final vemos que Miss Aggie está contándolo todo ante el cadáver momificado de su amante. La película resultó un fracaso comercial debido a su tono lúgubre y su casi ausencia de escenas de sexo. En su estreno, en muchas salas la gente protestaba con sonoros abucheos; así lo recordaba Damiano:

"Memories within Miss Aggie no gustó a todo el mundo. Muchos dueños de salas porno se quejaban de las pocas escenas de sexo que contenía. Decían que la gente salía deprimida de la sala. Y era verdad".

En 1975 filma "Historia de Joanna" (Story of Joanna), inspirada en "Historia de O", de Pauline Reage; la joven e inexperta Joanna (Teri Hall) conoce a Jason (Jamie Gillis), un aristócrata que la iniciará en el sexo sadomasoquista y los juegos de dominación. Con el tiempo los roles se invertirán, y Joanna pasará a ser la ama y Jason el esclavo. Al final, un agonizante Jason le pedirá que le mate, y Joanna cumplirá el deseo de su amante. En esta película, naturalmente dirigida a un público heterosexual, Damiano se atrevió a incluir una escena en la que el criado (Zebedy Colt) de Jason le práctica a éste una mamada; esta escena homosexual provocó en su momento las iras de muchos aficionados al género y que la película pasara a la historia.

Damiano murió de un infarto a los 80 años en Ft Maters (Florida), rico y feliz.

Mientras esto sucedía en la Costa Este, en California los hermanos Jim y Artie Mitchell fueron los que dieron los primeros pasos. Antes de dedicarse a filmar largos, los hermanos Mitchell ya tenían sobrada experiencia, pues habían realizado más de 200 cortos porno, que exhibían en su propia sala, el O´Farrell Theatre.

Su debut en el largo no pudo ser más explosivo, la que sería la mejor y más famosa película de su carrera: "Tras la puerta verde" (Behind the green door, 1973). Fue un descomunal éxito de público y de crítica, llegando a ser exhibida en los Festivales de Cannes y Deauville, y siendo elogiada por la prensa europea; recaudó 20 millones de dólares al cabo de tres años de explotación. Al igual que muchas otras películas de la época, cuenta la historia de una joven virgen e inexperta (Marilyn Chambers) que es raptada e iniciada en los placeres del sexo en un sórdido club privado. Al final la joven alcanzará la plena madurez sexual y disfrutará de los placeres más desenfrenados.

Se la llegó a denominar Porno-Hippie por el tratamiento de las imágenes y el sonido, más parecido a un film de arte y ensayo que a un porno. El morbo de la película estaba asegurado, pues Marilyn Chambers era un rostro familiar por ser una modelo de 22 años que anunciaba la conocida marca de jabón Ivory Snow, cuyo slogan era "Puro en un 99,44 %".

Astutamente, para la promoción de la película, los Mitchell usaron el siguiente slogan: "Impura en un 99,44 %". Por cierto, el fabricante de Ivory Snow quebró tras conocerse que su imagen era actriz porno porque nadie volvió a comprar el jabón.

La carrera de Miss Chambers fué muy fructífera a lo largo de los años 70, siendo pionera en rasurarse el vello púbico, colocarse piercings en el chochete y, sobre todo, copular con un negro, algo peor todavía que hacer porno en aquella época. Se retiró a mediados de los 80, sin haber renegado nunca de su pasado y vive feliz a sus 58 años.

En cuanto a los hermanos Mitchell, seguirían realizando grandes películas como "Sodoma y Gomorrah" (1976), la primera superproducción del porno, con un presupuesto de 500.000 dólares; y otras menos conseguidas como "Tras la puerta verde 2" (Behind the green door, the sequel, 1986), sin el interés de la primera y sin Marilyn Chambers, en plena decadencia moral y física de Artie.

Los hermanos fueron detenidos en numerosas ocasiones y en la cima de sus carreras gastaban cientos de miles de dólares al año en conflictos jurídicos. Jim era relativamente tranquilo y retraído, mientras que Artie tenía fama de juerguista empedernido, alcohólico y aficionado a las drogas. Se hicieron con un elenco de de interesantes amigos, como el líder de los Panteras Negras, Huey P. Newton; y uno de furiosos enemigos, como la senadora demócrata Dianne Feinstein, entonces miembro del Consejo de Administración de San Francisco, y más tarde alcaldesa de la ciudad. Como respuesta a su campaña contra el porno publicaron su número de teléfono privado en la marquesina del Teatro O'Farrell con el mensaje "Pase un Buen Rato. Llámela".

Su imperio se derrumbó el 27 de febrero de 1991 cuando Jim Mitchell, armado con una pistola y un rifle, se dirigió a casa de su hermano en la comunidad Corte Madera del condado de Marin y le disparó hasta matarlo. Estas fueron la palabras de su antigua musa, Marilyn Chambers:

"Artie vivía al borde de la locura más absoluta, y eso no podía durar siempre".

El O´Farrell Theatre le despidió celebrando una orgía como homenaje.

Los fiscales dijeron que el asesinato fue un acto premeditado provocado por una riña entre los hermanos sobre el futuro de los negocios. Mitchell reclamó que el tiroteo fue un accidente que ocurrió cuando trataba de persuadir a su hermano de que buscara un tratamiento para su adicción a las drogas y alcohol.

Asombrosamente, solo fué condenado por homicidio involuntario y sentenciado a seis años en la Prisión Estatal de San Quentin, de donde salió libre a los tres años, en 1997. Vivió aislado, criando caballos en su rancho cerca de Petaluma hasta su muerte, 10 años más tarde.

Y eso es todo, amigos. Muchas gracias a "la incineradora", "El Pais", "Wikipedia" y "panicine"

Besos a tod@s menos a una.

P.D.: No pienso aclarar si he visto todas estas películas, algunas o ninguna ...


domingo, 23 de noviembre de 2008

MECANO. Análisis de una canción.



Hola, amigos:

Digo bien, amigos en masculino, porque tras el post acerca de Luis Fonsi me quedan pocas amigas. Debo ser masoquista o un apasionado devoto de Onán porque, para rematar la faena, hoy hablaremos de Mecano, con lo que quizá consiga expulsar de mi entorno al resto de las chicas. Canción perpetrada: la de Salvador Dalí.

Comenzamos con el título, donde Mecano nos obsequia con la primera en la frente:

El título de la canción es Eugenio Salvador Dalí, y el nombre del pintor es Salvador Felipe Jacinto Dalí i Domenech. Ni rastro de Eugenio... más tarde volveremos sobre este penoso asunto.

Vamos con la letra:

Dalí se desdibuja
tirita su burbuja
al desconfiar latidos
Dalí se decolora
porque esta lavadora
no distingue tejidos

Todo un curso de surrealismo, quizá homenaje al propio pintor. ¿Cómo puede una burbuja tiritar? ¿Cómo desconfía un latido? Y atentos a la comparación entre la enfermedad de Dalí y una lavadora... en fin...

Más adelante encontramos esta preciosidad:

son más de ochenta
los que curvan tu osamenta
"eungenio" Salvador Dali. ( así aparece en el disco)

"Eungenio".

Madre del amor hermoso, si es que me duelen los ojos al ver ese palabro.

Ya no se trata de inventarse el nombre de Dalí, ni de forzar la rima, sino de darle una patada al diccionario. Patada en medio de los huevos, porque lo vuelve a repetir dos veces más a lo largo de la canción y porque, más adelante, al periodo histórico "Rococó" (dos veces la sílaba "co") lo rebautiza como "Rocococo" (tres veces la sílaba "co") ya que no le salen las cuentas del ritmo.

Y seguimos...

en tu cabeza se comprime la belleza
como si fuese una olla expréss
y es el vapor que va saliendo por la pesa
mágica luz en Cadaques

Una olla express... ¿No había más cosas para comparar la cabeza de Dalí que una olla express?

A mí no se me ocurre comparar las tetitas de Michelle Jenner con dos higos chumbos, por mucho que me gusten Michelle y los higos, que es muchísimo. Y confieso que cuando me he puesto a escribir la comparación no he pensado en la Jenner, sino en una amiga, pero he tenido pavor a la ostia que me hubiese ganado.

Pero sigamos...

Realista y surrealista
con luz de impresionista
y trazo impresionante
delirio colorista
colirio y oculista
de ojos delirantes

En este tramo de la canción el amigo Cano decide cambiar de rumbo, y deja salir al pseudopoeta que lleva dentro, abusando de repeticiones, del recurso fácil a la rima que termina en "ista" o "ante" (al menos ha tenido el sentido común de no rimar en "ano" o en "ones") y otra vez se pone a inventar acerca de Dalí, que jamás fué realista, odió a los impresionistas y dudo mucho de que a estas alturas estuviese de humor para aguantar que lo llamasen colirio después de lo de la olla express y la lavadora.

Más adelante encontramos:

y en tu cerebro Gala, Dios y las pesetas,
buen catalán anacoreta.

Definición de "Anacoreta": Persona que vive en lugar solitario, entregada enteramente a la contemplación y a la penitencia. Persona que vive aislada de la comunidad o también para referirse a quienes rehúsan los bienes materiales.

Vamos, clavadito a lo que era Dalí.

Por los cojones.

Así que vamos a la conclusión: El compositor, nuestro amigo Jose María Cano, es un sinvergüenza, un cateto con ínfulas de escritor, un caradura, un tocapelotas y un vago.

Si el nombre no pega con el estribillo lo inventamos, que no pasa nada, igual que las palabras Eungenio y rocococo. Que no se diga que no soy creativo.

Eso es de caradura.

Oigo las palabras "anacoreta" y "osamenta" (posiblemente por primera vez en mi vida) y me gustan, así que las meto en la canción. Y no me molesto en averiguar lo que significan, quizá porque son tan bonitas...

Eso es de cateto con pretensiones y vago.

Comparo a Dalí con cosas tan líricas como olla express, lavadora y colirio diciendo totalmente convencido que es un homenaje.

Eso es de tener menos vergüenza que un concursante de Gran Hermano.

Dalí nunca ha sido realista y sentía por los impresionistas la misma simpatía que por una ladilla en los genitales, pero lo califico como tal.

Eso es de tocapelotas profesional, aunque reconozco que también podía entrar en el apartado "poca vergüenza".

En fin amigos, que esto sirva para reflexionar sobre cómo nos la metían doblada cuando éramos unos chavalitos nuestros ídolos de juventud. Cómo se aprovechaban, en este caso Mecano, de que sólo nos quedábamos con las imágenes, unos soñando con esos corpiños ajustados de Ana Torroja, otras suspirando por los musculitos y la camiseta blanca petadita de los Cano.

Ay Dios.

Besos a tod@s... menos a una.




viernes, 21 de noviembre de 2008

EL HOMBRE INMORTAL (segunda parte)

Hola, amigos:

En primer lugar, gracias por la calidad, cantidad y variedad de insultos que me dedicáis en relación a poner por partes algunas historias. Me lo tomo como un cumplido, porque significa que os están gustando y sentís avidez por leerlas enteras.

En segundo lugar, varias de las chicas me han preguntado por la identidad de la fémina a la que deniego los besos al final de los posts. No quiero revelar el secreto, pero sí puedo deciros que me parece curioso que ninguna haya pensado en la posibilidad de que sea ella misma...

Aquí va la segunda parte de "El hombre inmortal".

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Mientras me disponía a regresar a casa era consciente de que el décimo whisky sobró. Quizá también alguno de los anteriores, pero ya no podía hacer nada salvo intentar caminar lo más recto posible y lamentar el dolor de cabeza que la resaca me dejaría a la mañana siguiente.

De repente, un empujón por la espalda me derribó en el suelo. Dos manazas tiraron de mi abrigo y de mí hacia un callejón oscuro. Sentí una descomunal patada en el estómago y en apenas unos instantes estaba sangrando, indefenso y recibiendo una lluvia de golpes.

Era Bugs, por supuesto, y en ese momento me dí por muerto. Su enorme ego quiso proporcionarme apenas unos minutos de vida mientras me contaba todo lo que os he referido hasta ahora, sólo para hacerme ver que creía encontrarse muy por encima de mí y del resto del mundo, incluido Al Capone, el siguiente en su lista. Es muy fácil planear y ejecutar venganzas cuando no se tiene miedo a la muerte.

Cuando me preparaba para recibir un tiro en la cabeza, una sombra surgió detrás de Bugs y le golpeó en la nuca dejándole inconsciente.

Bajo la tenue luz del interior del callejón pude ver que se trataba de un indio muy anciano. Yo apenas tenía fuerzas para reptar, así que descarté la huida, lo que aprovechó para atar y amordazar a Bugs. Luego hizo lo mismo conmigo. Nos arrastró con sorprendente fuerza hacia la parte trasera de una camioneta y tras un viaje interminable a oscuras nos encontramos en un lugar remoto de las montañas, al lado de un arroyo.

Bugs despertó al contacto con el agua fría y por el terror que se dibujó en sus ojos supe que el indio era el chamán. No hubo diálogo, puesto que sólo hablaba el viejo.

Eres un insensato, aunque la culpa haya sido mía. Tanto tiempo solo, sin contacto con nadie... no supe ver que tu corazón era demasiado negro para cambiar. ¿Te has preguntado alguna vez por qué me fui dejando a mi pueblo huérfano?

¿Te has preguntado alguna vez por qué llevaba tantos años sin querer saber nada del mundo?

¿Te has preguntado alguna vez cómo sé que el elixir te convierte en inmortal?

Hace más de ciento setenta años yo también fuí débil...Yo también tomé el elixir...por miedo a la muerte, por no aceptar que es parte de la vida. Al menos mi motivo no fué la venganza. Al menos mi motivo, sin ser honorable, es comprensible. Aunque la culpa sea mía, ahora tengo que castigarte. Yo me aparté del mundo por voluntad propia, para expiar mi culpa. A tí tengo que apartarte a la fuerza. Querías ser inmortal... pues ya lo eres.

Y procedió ante mis ojos a protagonizar una horripilante escena. A sangre fría, con un hacha, comenzó a descuartizar a Bugs tirando a una fogata los miembros que iba cortando. Cuando quedaba un muñón sin brazos ni piernas, solo tórax y cabeza, le sacó los aterrorizados ojos, y después le quitó la mordaza para poder desencajar la mandíbula y cortarle la lengua.

Eres inmortal, sí. Curas tus heridas, eres inmune a las enfermedades, pero no regeneras lo que pierdes. Nunca volverán a crecer tus miembros, ni tus ojos, ni tu lengua.
Eres inmortal, sí. Y te condeno a vivir sin cuerpo, sin comunicarte con nadie salvo contigo mismo, a vivir sólo en el interior de tu mente. Para siempre... por toda la eternidad.
Entonces se volvió hacia mí y contemplé horrorizado como me señalaba con un dedo ensangrentado.

Y tu no temas, voy a soltarte. Vas a llevarlo a un hospital. Y vas a guardar silencio.

Y claro que lo hice. Llevé lo que quedaba de Moran en la camioneta hasta el Northwestern Memorial Hospital. Aún puedo ver la expresión de horror de los enfermeros en el espejo retrovisor. No pasa una noche sin que reviva la escena al lado del arroyo y no paso una noche sin recordar que Bugs todavía sigue espantosamente vivo.

He guardado un silencio absoluto acerca de todo esto hasta hoy. Hasta este día en que espero en mi club la llegada de los sicarios de Capone para que me maten, porque es lo que se espera cuando uno no cumple bien con sus encargos. Es curioso como la vida avanza en círculos que se van cerrando. Bendita vida que acaba con la bendita muerte, porque por nada del mundo querría ser yo inmortal.

Besos a tod@s menos a una


jueves, 20 de noviembre de 2008

EL HOMBRE INMORTAL

Hola, amigos:

Hoy toca una historia diferente. Es un cuento que conozco desde hace muchísimo tiempo, tanto que ignoro completamente el autor, el título y ni siquiera recuerdo donde lo leí. Así que si alguien lo reconoce le ruego que me lo diga para hacerle honores al autor y para que no haya tonterías de copyright.

De todas formas lo voy a contar a mi manera, situándolo en una fecha distinta y con protagonistas diferentes. Los nombres y hechos referentes al Día de San Valentín son rigurosamente ciertos. Vamos a ello.

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Me llamo Jack Mc Gurn. En otro tiempo me apodaban "Machine gun". Tú, que lees estas páginas y no me conoces de nada, eres quizá mi único vínculo con alguien en esta vida, así de triste y amarga ha sido. Mi muerte está próxima y mis pecados no me permitirán más que un breve saludo al Todopoderoso mientras me señala el camino al bien merecido Infierno, así que no me gustaría dejar este mundo sin contarte una historia. No servirá como atenuante en mi Juicio Final, pero al menos me reconforta.

Todo empezó en Chicago en plena Ley Seca. Al Capone intentaba desembarazarse de su gran rival, "Bugs" Moran, y para ello organizó un grupo con el único objetivo de planear su muerte. Como ejecutor de la misión eligió al mejor asesino con el que contaba, yo mismo.

Disfrazados de policías, dimos el alto a la banda de Moran, los desarmamos y cuando los tuvimos cara a la pared los ametrallamos sin piedad, encargándome yo de rematar con mi revólver a los supervivientes de la primera ráfaga. Era el 14 de Febrero de 1929. Los periódicos llamaron al suceso "La masacre del Día de San Valentín". Paradójicamente, Bugs Moran fué el único que consiguió escapar aunque gravemente herido.

Sangrando profusamente, en el fragor de las primeras ráfagas, se arrastró hacia el callejón con tan buena suerte que una alcantarilla cedió bajo su peso, haciéndolo caer al colector. Al acabarse las balas estábamos cegados por el humo, sordos por el ruido de las metralletas y demasiado excitados para darnos cuenta de que no había ocho cadáveres, sino siete. Sólo tras el recuento para rematarlos nos dimos cuenta de que faltaba uno, y todavía tardamos algo más en saber que era Bugs porque muchos de los muertos eran difíciles de reconocer. Ese tiempo le bastó para escapar de nosotros.

Aún le quedaban amigos, que le intentaron curar y le cosieron las heridas como pudieron, pero no quisieron darle cobijo porque la sombra de Al Capone era muy alargada y temían por su vida. Bugs no tuvo más remedio que conducir durante toda la noche y escapar de la ciudad.

Herido, desangrado y agotado tras muchas horas conduciendo, se desmayó al volante. El coche derrapó y cayó por un desnivel de varios metros quedando oculto en la maleza y el polvo. Sólo tuvo una pequeña ráfaga de consciencia antes de volver a caer en un sueño profundo que él creía que era la muerte.

Pero Bugs era todavía un hombre afortunado.

En su huida había escapado hacia el noroeste del estado, hacia una zona conocida como Driftless Area, cerca de Iowa. Estaba muy poco poblada, solo malvivían unas pocas tribus indias auxiliadas espiritualmente por un anciano chamán del que no se tenían noticias desde hacía varios años y por lo tanto se ignoraba si estaba vivo o muerto.

Pero vivía, aunque retirado del mundo. Y fué el único testigo del accidente.

Desconozco la razón por la que quiso ayudar a Bugs. Quizá los años de soledad le hicieron buscar compañía. El caso es que sacó al herido del coche, lo transportó en unas angarillas hasta su cueva y comenzó a curarlo, aplicándole un elixir en las heridas, cantando oraciones y exhalando en su rostro bocanadas de humo sagrado de su pipa.

Día a día, Bugs fué mejorando. Estaba agradecido, feliz de seguir vivo. Sabía muy bien de lo que no quería hablar con el viejo, y jamás pronunció una sola palabra acerca de su pasado. Las conversaciones acerca de su vida acababan al llegar a la adolescencia y se retomaban a partir del despertar tras el accidente. Y el chamán respetaba el silencio de Bugs.

Poco a poco, la monotonía de la vida en la cueva se fué rompiendo. Al principio con paseos cortos, luego con excursiones más largas, acompañando al anciano en su deambular por la reserva en busca de hierbas, alimento, raíces y, a veces, espíritus indios. Comenzaron a hablar de creencias, de fe... de nuevos comienzos. Pasaron los meses, haciendo que la ciudad, el hampa y su vida anterior pareciesen vestigios de otro tiempo y otra persona. Y un día, Bugs descubrió que nunca había sido más feliz que cuando el viejo le dió una palmada en el hombro y le invitó a quedarse y ser su aprendiz.

Unos años más tarde, no quedaba ni rastro del antiguo Bugs Moran. Su piel morena, el pelo largo y sus vestiduras eran las de un indio. Estaba a punto de ser consagrado por su maestro y acceder al último conocimiento: la elaboración del elixir curativo, aquel líquido que sanó sus heridas y disipó las cicatrices, que tomado en pequeñas cantidades garantizaba salud y tomado en un gran sorbo proporcionaba la vida eterna. Un conocimiento ancestral que sólo se podía transmitir a los más dignos, a aquellos que estaban preparados espiritualmente para aceptar la muerte como parte de la vida y evitar la tentación de convertirse en Inmortal.

Tras conocer el secreto de la elaboración de labios del viejo ya era oficialmente y ante los dioses un chamán, un hombre honorable.

Y su corazón rebosaba felicidad.

Pero el gangster que había sido en otra vida demostró no haber muerto a pesar del paso del tiempo. Varias noches de pesadillas y un día analizando tentaciones le llevaron a elaborar el elixir y tomar un buen trago.

Debía ser honesto consigo mismo. Sabía lo que debía sentir, pero no podía engañarse e ignorar lo que realmente deseaba: ser inmortal.

Y quería ser el único poseedor del secreto, así que al llegar la noche se acercó con sigilo a la esterilla del anciano y descargó con fuerza su bastón sobre el cuerpo. Una, dos, diez, incontables veces. Hasta que el cuerpo del viejo acabó convertido en un amasijo de sangre y huesos rotos. Hasta estar seguro de que el corazón de su maestro, su amigo, su salvador... había dejado de latir.

Tras hacer acopio de víveres, agua y ropa encaminó sus pasos hacia Chicago. Tenía una cuenta que saldar y una cita con la historia.

Que veremos como hace en la segunda y última parte, en el próximo post.

Besos a tod@s menos a una