jueves, 12 de febrero de 2009

COVENTRY, O por qué no quiero ser gobernante.

Hola, amigos:

Hace unos días he tenido una pequeña discusión con una amiga acerca de la ambición. Bajo su punto de vista yo no soy nada ambicioso, porque según ella yo podría haber sido un gran político, un líder, haber llegado a gran ejecutivo... pero me he conformado con trabajos y finalmente una empresa que da para vivir bien, pero sin volverse loco, un 4º piso sin ascensor y una moto, y no me molesto en hacer nada por llegar a tener un chalet, una multinacional y una flota de coches teniendo potencial para ello.

Mi respuesta fué que en el fondo lo del político, lo del líder, lo de tener la responsabilidad de mucha gente a tu cargo y los bienes materiales que eso conlleva no es sino ambición de poder, de status. Su ambición.

La mía es precisamente la opuesta, porque no me interesa una casa mas grande si por su hipoteca he de renunciar a un asado con un Ribera del Duero en un restaurante argentino, ni una multinacional si no me permite tocarme las narices en casa un viernes por la tarde porque consume todo mi tiempo, ni una flota de coches porque me gusta el viento en el cuerpo y la sensación de libertad que me da mi moto. Mi ambición es vivir la vida intensamente. Y en este sentido soy muy ambicioso. Es algo que persigo con fruición y procuro disfrutar cada día.

Y salió a cuento una historia de la Segunda Guerra Mundial, un hecho que seguramente le hizo replantearse a Winston Churchill si merecía la pena llegar a ser Primer Ministro de Inglaterra, si no hubiera sido mejor ambicionar una casa en el campo y una vida libre de responsabilidades.

Es la historia del bombardeo de Coventry.

Estamos en 1940. Los alemanes utilizan una máquina de códigos llamada Enigma que convierte en indescifrable cualquier comunicado que interceptan los ingleses, y una de las consecuencias es que los barcos de suministro que alivian la presión en la isla son presa fácil de los submarinos en el Atlántico Norte sin que Inglaterra pueda hacer nada.

Pero los ingleses tienen un golpe de suerte y se hacen con una de estas máquinas sin que los alemanes lo sepan. Ya pueden descifrar las rutas de los submarinos y asegurar los suministros. Y al poco tiempo descifran un mensaje de la Lufwaffe, la fuerza aérea alemana, donde da órdenes de bombardear por primera vez una ciudad que no es Londres: Coventry.

Entonces Churchill tiene un dilema.

Si da orden de evacuar Coventry o de ponerla en alerta los alemanes sabrán que los ingleses conocen sus claves, cambiarán los códigos y los suministros de toda la isla volverán a ser precarios.

Si no se dice nada, los mensajes seguiran siendo descifrados, los suministros estarán asegurados, pero puede morir un montón de gente indefensa y sin alertar.

Y decide lo último, por el bien de Inglaterra.

La noche del 14 de Noviembre de 1940, 450 aviones alemanes comenzaron un bombardeo que duró tres días durante los que arrojaron 150.000 bombas incendiarias, 1.400 bombas de media tonelada y 130 minas marinas.

La estadística oficial inglesa habla de la muerte de 850 personas, sin especificar los heridos, pero teniendo en cuenta que desaparecieron literalmente 70.000 de los 75.000 edificios que componían la ciudad y que la población estaba desprevenida, parece propaganda mas que un dato real. Los alemanes, por ejemplo, comenzaron a usar el término "coventrizar" (koventrieren, en aleman) cuando hablaban de arrasar o aniquilar.

Si tenemos en cuenta que Coventry tenia aproximadamente 125.000 habitantes y que desapareció el 90% de la ciudad, podríamos hablar de mas de 100.000 personas muertas. Solo una muerte es mucho en la conciencia de alguien, no quisiera jamás estar en una tesitura semejante.

Que no soy ambicioso... pues eso será.

Besos a tod@s

martes, 10 de febrero de 2009

EL SENTIDO COMUN

Hola, amigos:

Hoy vamos a hablar del sentido común, el menos común de todos los sentidos, a través de unas historias con pequeñas moralejas, que se resumen en que si lo usáramos mas a menudo, antes de hablar o actuar, nos ahorraríamos vivir algunas situaciones incómodas.

Historia 1:

Una noche un pequeño avión estaba volando sobre New Jersey con cinco pasajeros a bordo: el piloto, Elsa Pataky, Bill Gates, el Dalai Lama, y un hippie.

De repente algo explotó con fuerza en el compartimento de equipaje, y el avión empezó a llenarse de humo. La puerta de la cabina se abrió y salió el piloto.

Caballeros, tengo buenas y malas noticias. Las malas son que nos vamos a estrellar. Las buenas son que hay cuatro paracaídas, ¡y yo tengo uno de ellos!

Dicho esto el piloto abrió la puerta y saltó.

Elsa Pataky se puso de pie en un instante.

Señores, soy la mujer más guapa del mundo. El mundo necesita belleza. ¡Creo que la mujer más bella del mundo merece tener un paracaídas!

Dicho esto cogió uno de los paracaídas restantes y saltó.

Bill Gates se puso de pie y dijo:

Caballeros, yo soy el hombre más inteligente del mundo. El mundo necesita hombres inteligentes. Creo que el hombre más inteligente del mundo debe tener también un paracaídas.

Cogió uno y saltó.

El Dalai Lama y el hippie se miraron el uno al otro. Finalmente el Dalai Lama habló.

Hermano, he tenido una vida satisfactoria y he conocido la felicidad que da la iluminación divina. Tú tienes toda la vida por delante. Coge el paracaídas, yo caeré con el avión.

El hippie sonrió lentamente y dijo:

No te preocupes, calvito. El hombre más inteligente del mundo acaba de saltar con mi mochila.

Moraleja: no dejes que el pánico te impida usar el sentido común.

Historia 2:

Un hombre en la barra de un bar, le dice al camarero:

Póngame 6 tequilas.

¿Está celebrando algo?

Sí, mi primera mamada.

Pues permítame que le invite a uno más para felicitarle.

No se ofenda, pero si no se me quita el sabor con 6 tequilas, con siete tampoco.

Moraleja: antes de hablar hay que pensar si el tema debe ser tratado.

Historia 3:

Cuatro hombres casados van a montar en bici.

Después de una hora de pedaleo, se oye la siguiente conversación:

HOMBRE 1: No tenéis ni idea de lo que tuve que hacer para venir a montar hoy. Tuve que prometer a mi señora que pintaría toda la casa el próximo fin de semana.

HOMBRE 2: Eso no es nada. ¡Yo tuve que prometer que le construiría una terraza nueva para la piscina, con marquesina y todo!

HOMBRE 3: Pero hombre, ¡Os quejáis por nada! Yo tuve que prometerle que remodelaría la cocina completa, incluyendo el cambio de todos los electrodomésticos.

Y así, continúan pedaleando hasta que se dan cuenta que el cuarto amigo no había dicho una palabra, y deciden preguntarle:

Tu no has dicho nada acerca de lo que tuviste que prometer para poder venir a montar hoy. ¿Nos vas a decir que no tuviste que prometer nada?

HOMBRE 4: Yo puse el despertador a las 6:00 h. Y cuando sonó, me acerqué al oído de mi mujer y le dije:

¿bici o polvete?

y ella me contestó:

Abrígate bien...

Moraleja: Una proposición bien presentada en tiempo y forma suele ser aceptada.

Besos a tod@s


jueves, 5 de febrero de 2009

DE RELIGION Y COJONES

Hola, amigos:

Dicen los expertos en marketing que no hay nada como un titular llamativo para que la gente pique y entre a leer. Luego, con una historia medianamente interesante, el lector se engancha con cierta facilidad. A ver si es verdad.

Hoy trataremos el caso de Enrique VIII, rey de Inglaterra, conocido sobre todo por ser el inventor del divorcio express, algo rudimentario ya que se trataba de cortar la cabeza de la consorte para poder reemplazarla por otra, además de proclamarse portavoz de Dios para legitimar las posteriores uniones. De ahí lo de religión.

Este amiguete tiene el honor de ser el monarca absolutista mas absoluto de todos los tiempos, por encima de nuestro Felipe II o el Rey Sol francés, lo que pasa es que tiene menos fama de ello porque los ingleses otra cosa no tendrán, pero venden su imagen estupendamente. De aquí lo de los cojones.

Aquí nuestro amigo nació en 1491 y se encontró en el trono de Inglaterra a los 18 años de carambola, teniendo que heredar por motivos políticos a la esposa de su hermano, recién fallecido e inicialmente destinado a ser coronado rey. Esta mujer era la española Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos, y aseguraba una alianza entre España e Inglaterra en contra de Francia.

Pasa el tiempo y llega al trono español Carlos I de España y V de Alemania, que ya no es tan simpático con nuestro amigo. Como además Catalina no es capaz de concebir un heredero y el rey es amante de las hermanas Bolena, decide pedir una dispensa papal para poder divorciarse, pero hay un problema.

El emperador Carlos I domina España, Alemania y el sur de Italia, acaba de ser nombrado por el Papa Defensor de la Fe, subvenciona la guerra contra los protestantes y además toma parte en ella bajo la bandera del catolicismo. El Papa no puede aprobar el divorcio con la española. Después de muchas negociaciones, cartas falsas y sobornos fracasados, se carga al arzobispo de Canterbury, pone un títere en su lugar que anula el matrimonio y pasa olímpicamente del Papa y Carlos I. Así se casa con Ana Bolena y se queda con su hermana María como amante.

El Papa clama al cielo, azuzado por el emperador español, y lo excomulga. Enrique se declara entonces cabeza de la iglesia en Inglaterra, interlocutor único y directo entre Dios y los ingleses, y aprovecha para saquear todos los monasterios, cuyas riquezas ya no irán a Roma, sino a las arcas del rey.

En estas, Enrique toma una nueva amante y decide que ya tuvo bastantes problemas con su primer divorcio, así que acusa a Ana Bolena de incesto con toda su familia, y le corta la cabeza a ella, su hermana, su hermano y la mitad de sus parientes. Como es viudo, ya se puede casar con su amante, Jane Seymour.

Esta mujer le da un hijo varón que el rey acoge con gran alegría, pero muere al poco del parto. Y además el niño no es precisamente un prodigio de salud, así empieza a buscar una nueva esposa que le conviniera políticamente.

Le proponen casarse con Ana de Cleves, una holandesa. El rey pone la condición de conocerla primero aunque sea por un retrato, así que le mandan una pintura, decide que no está mal y acepta. Pero el pintor había exagerado bastante la belleza de la candidata, algo que se descubrió cuando Enrique levantó el velo de la novia en la boda.

Nuestro amigo sintió una inmediata aversión por su esposa. Cuando la reina se enteró del apodo que le puso el rey, "la yegua de Flandes", y fue consciente de la peculiar manera de entender el divorcio que tenía Enrique, no puso ningún problema para firmar la no consumación del matrimonio, afirmando que las visitas del rey a su lecho conyugal eran solo para darle las buenas noches y un besito casto y puro en la frente, lo que podía ser perfectamente cierto en vista de la belleza inversa de la consorte. Ana se libró así de la decapitación, pero no le sucedió lo mismo a Thomas Cromwell, el que había propuesto el matrimonio al rey, que pierde la cabeza el mismo día que Enrique se casa con Catalina Howard, la quinta esposa y la única que le pondría unos cuernos como los del toro que mató a Manolete.

Catalina tenía solo 18 años y era demasiado joven para saber el terreno que pisaba. Solo así se explica que se fuera a la cama primero con un secretario y luego con un noble. El rey se enteró, claro, y se divorció de ella rápidamente por el procedimiento habitual, aplicando también la decapitación a los dos desafortunados amantes reales.

Solo un año mas tarde se casó con una viuda rica, llamada Catalina Parr, que fue la única que le sobrevivió, seguramente porque el rey se hizo una herida en el muslo que nunca cicatrizó bien, impidiéndole la movilidad y haciéndole engordar hasta el punto de que su medida de cintura era nada menos que 137 cm. Además comenzó a manifestar síntomas de tener sífilis, por lo que su interés por las mujeres decayó sensiblemente.

Solo tres años después de su boda, en 1547, moría Enrique VIII, dejando un legado de caprichos, al país en una situación económica más que delicada, en un marco religioso muy inestable y sin embargo siendo bastante querido por su pueblo. Posiblemente porque era un buen publicista de sí mismo.

Besos a tod@s




miércoles, 28 de enero de 2009

CASUALIDAD----- rectificado de errores


Hola, amigos:

Gracias a un comentario anónimo me he dado cuenta que hay errores en el post. Lo siento, eso me pasa por ir con prisas y no comprobar lo que publico. Rectifico, que es de sabios, pero sigo agradeciendo la colaboración, porque aunque sea bastante inexacta es una muestra de consideración y cariño hacia este bloguero.

En negrita, al lado de cada comentario, están las rectificaciones.

He conocido al teniente Caine, de C.S.I. Miami. Me ha mandado un e-mail, sugiriéndome el tema de este post.

Me ha sorprendido que su segundo apellido sea Flores, porque con la pinta de guiri que se gasta hubiese jurado que debería ser Flowers, y su dirección de e-mail coincide con los nombres de dos grandes amigos míos pero... prefiero pensar que el mismísimo Horacio Caine me ha escrito.

Su correo habla de las casualidades que se dan en las vidas de dos presidentes de Estados Unidos, Lincoln y Kennedy, y aunque soy por naturaleza reacio a explicaciones paranormales es para pensárselo. Aquí lo pongo. Doy las gracias públicamente y os pido que sigais sugiriendo cosas, que poco a poco este blog está siendo mas nuestro y menos mío.

Lincoln nació en 1846 (error, 1809), Kennedy en 1946 (error, 1917). 100 años de diferencia (error, 108 años de diferencia). Es posible que la fuente inicial se refiera a las fechas en que son elegidos congresistas, 1847 y 1946, respectivamente, en vez de al nacimiento.

Lincoln fue elegido presidente en 1860, Kennedy en 1960 (error, 1961). 100 años de diferencia (error, 101 años de diferencia).

John Wilkes Booth, el asesino de Lincoln, nació en 1839. (error, nació en 1838) Lee Harvey Oswald, asesino de Kennedy, nació en 1939. 100 años de diferencia (error, 101 años de diferencia).

Los dos asesinos eran conocidos por sus 3 nombres completos, algo inusual en la cultura americana, que tiende a poner solo la inicial del segundo nombre.

Los dos asesinos murieron a tiros antes de sus respectivos juicios.

Los dos presidentes fueron asesinados un viernes. (error. Lincoln murió un viernes, Kennedy murió un miércoles)

Los dos murieron de un tiro en la cabeza.

Los dos fueron reemplazados por sus respectivos vicepresidentes, y ambos se apellidaban Johnson.

Los dos perdieron un hijo cuando ocuparon la Casa Blanca. (Sin poder confirmar)

La secretaria de Lincoln se apellidaba Kennedy. La de Kennedy se apellidaba Lincoln. (sin poder confirmar)

A Lincoln lo mataron en el Teatro Ford, a Kennedy en un coche marca Ford, modelo Lincoln.

Una semana antes de morir, Lincoln estuvo en Monroe, Maryland. Una semana antes de morir, Kennedy estuvo con Marilyn Monroe. (sin confirmar)

Para pensárselo, amigos. Un día de estos pondré las semejanzas que se dan en el trío Nacho Vidal / Brad Pitt / yo.

Aunque me temo que será el post mas corto de la historia.

Besos a tod@s.

P.D.: el post sería corto porque los otros no están a mi altura... que lo sepais. (Esto es completamente exacto)


martes, 27 de enero de 2009

EL MAS SINVERGÜENZA

Hola, amigos:

No.

No hablo de mí.

De verdad.

Hoy vamos a hablar de alguien como El Dioni, como Jesús Gil, como Milli Vanilli, pero con tal clase y elegancia a la hora de estafar que fue capaz de cosas como levantarle 5000 dólares al mismísimo Al Capone o vender la Torre Eiffel. Dos veces.

Con dos cojones. ¿Os lo presento?

Nuestro amigo se llamaba Víctor Lustig y nació en 1890 en Czechoslovakia. Nada se conoce de su infancia, pero desde muy joven demostró gran talento para el póker, el billar y el bridge, así que se dedicó a cruzar de un lado a otro el Atlántico, viviendo de las trampas que hacía en las timbas de cartas de la primera clase.

En 1922 decide que ya está bien de cruceros, no sea que le pase como a los pasajeros del Titanic, y llega a Estados Unidos dispuesto a probar fortuna, donde consigue estafar 23000 dólares a un banco.

En mayo de 1925 Lustig viaja a París y lee en el periódico un artículo donde se decía que la Torre Eiffel necesitaba reparaciones muy extensas. El costo era tan enorme que se especulaba con que el gobierno estaba pensando si no sería mas conveniente desmantelarla antes que gastar tanto dinero en repararla. Al fin y al cabo, se edificó pensando en desmontarla al término de la Exposición Universal de 1889.

Víctor falsifica unos papeles que lo acreditan como Director General del Ministerio De Correos y Telégrafos del gobierno francés y envía misivas de apariencia oficial a cinco de las industrias metalúrgicas más importantes de Francia, citándolos para una conferencia privada en la suite de un hotel distinguido en París.

Las cartas eran deliberadamente vagas, para picar la curiosidad de las potenciales víctimas, y solo se mencionaba que el propósito de la reunión era discutir la probabilidad de un contrato con el gobierno.

El día de la cita, Lustig les anuncia la verdadera naturaleza de la pequeña conferencia: el gobierno ha decidido desmantelar la torre Eiffel y vender los materiales al mejor postor. El gobierno sabía que esta decisión era muy controvertida, puesto que muchos ciudadanos franceses se encontraban encariñados con ella y si supiesen del plan de desmantelamiento, podría haber problemas. Era necesario guardar la más estricta confidencialidad.

Cuatro días después, los industriales sometieron su oferta para comprar la torre. Pero a Lustig no le importaba qué oferta era la mas grande. A él lo que le importaba era cual de los industriales era el mas "estafable." La afortunada víctima fue un señor llamado Andre Poisson. Víctor llama al industrial y le anuncia la feliz noticia: su empresa ha ganado la licitación, pero hay un pequeño fleco que cerrar.

Nuestro amigo le pasa a relatar las enormes privaciones que un servidor del gobierno sufre a causa de las limitaciones de salario. Poisson se da cuenta de que el representante oficial le pide un soborno y manda buscar un buen fajo de billetes, que Lustig se guarda mientras firma un contrato de aceptación de la oferta. Le dice que en breve se pondrán en contacto con él para perfilar detalles y se marcha de inmediato a Viena con la recompensa a sus esfuerzos.

Todos los días revisa los periódicos para ver si Poisson ha ido a la policía con el cuento de la estafa pero tal como había calculado, el empresario no lo había denunciado, avergonzado de haber caído en una trampa tan burda.

Cuando estuvo seguro de que la estafa quedaría impune, decide ir a París de nuevo, cita a cinco industriales diferentes... y vende la torre Eiffel otra vez.

Pero en esta ocasión la suerte no le acompañó, puesto que su nueva víctima sí que fue a la policía, estallando un escándalo de proporciones épicas en la prensa francesa. Lustig huye a los Estados Unidos.

Allí se asocia con un tal William Watts, un falsificador de billetes, pero son atrapados por el Departamento Federal de Falsificaciones. Víctor se declara culpable y es sentenciado a veinticinco años de prisión en Alcatraz, donde conoce a Al Capone.

El mafioso vivía a cuerpo de rey en la prisión, llevando sus negocios casi como si estuviese en la calle. Un día, Victor le propone un negocio seguro para el que necesita 40.000$. El mafioso le advierte de lo que puede pasar si la pasta desaparece pero nuestro amigo lo tranquiliza.

Guarda el dinero durante dos meses sin tocarlo. Luego le dice a Capone que el negocio no era tan seguro como pensaba y él es muy escrupuloso con el dinero ajeno como para arriesgarlo, así que se lo devolvía íntegro. El mafioso, impresionado por la aparente honradez, lo gratifica con 5000$ , lo introduce en su círculo en la prisión y le facilita los lujos de los que disfrutaba.

El nueve de marzo de 1947 contrae neumonía y muere treinta y seis horas mas tarde a los cincuenta y siete años de edad.

En su certificado de defunción, en la casilla donde se pone la profesión del individuo, el forense puso... "vendedor".

Besos a tod@s


viernes, 23 de enero de 2009

LA MAYOR VERGÜENZA DEL MUNDO

Hola, amigos:

En primer lugar debo daros las gracias. He mirado el número de visitas que tiene el blog desde que se creó y salen más de 800 en el momento que escribo estas líneas. Esperaba que solo hubiesen entrado cuatro o cinco gatos, los que siempre me comentan las cosas, y resulta que hay muchos más. Gracias a todos.

Ahora vamos con una historia desconocida para muchos de vosotros, a la altura de las mas sórdidas y ridículas que me hayan pasado nunca. Va por Yoli, una de las pocas personas que conoce la historia, aunque dudo que me lea.

Una vez tuve una novia la mar de creativa. Por culpa de su creatividad y mi especial suerte me pasaron cosas que incluso en este blog serían inconfesables. Cuando acabó la relación pensaba que nunca volvería a encontrar a nadie como ella y aunque así fue, nunca supuse que su recuerdo volvería a mi mente tan pronto, concretamente a las pocas semanas de estar con otra chica.

Soy extremadamente juguetón en la cama y me gusta hacer apuestas continuamente, del tipo "si gano, te quedas quietecita y hago contigo lo que me dé la gana; si pierdo, el que se queda quietecito soy yo...".

El caso es que cuando perdí mi primera apuesta no pude quedarme quieto precisamente y medio en broma, medio en serio, me gané una amonestación.

Pero mira que eres sinvergüenza.

Es que me puede la sangre, niña.

Si, si, la sangre. La próxima vez te amarro a la cama.

Vale, vale. Me quedo quieto la próxima vez.

Pero terminó siendo una mentira grande, como Falete, así que tenía que redimirme y decidí hacerlo como Dios manda. Me fuí al sex-shop más famoso de Sevilla, entré, ví a un pedazo de mujer detrás del mostrador, me fuí hacia ella y le pregunté:

¿Tiene unas buenas esposas ?

Claro, cariño - voz profunda, grave, de llamarse Manolo, con un agujero solo... virgen santa - acolchadas, de bondage, de las que hacen daño... ¿qué prefieres?

Pues que no haga daño, si es posible. Es solo para quedarme quieto.

Mmm... hay muchas formas de quedarse quieto, si quieres te comento alguna, cariño.

Mire, mejor no. Deme las esposas, que lo tengo claro.

Y allá que me fuí con mi paquetito bien sujeto, y me refiero al paquetito de las esposas. Llamé a mi chica:

Tengo una sorpresa para ti...

Ah, ¿si?

Si. Nos vemos a las siete en mi casa. ¿Te parece?

Vale.

Y a las siete menos cinco ya estaba asomado a la ventana para verla llegar. Vivo en un 4º piso sin ascensor, así que cuando la ví entrar en el portal sabía que pasarían unos minutos mientras llegaba a casa. Pero apenas había subido un par de escalones cuando la llamó su hermana.

El coche me ha dejado tirada, ¿puedes venir por mí?

Pues claro, ahora mismo. Llamo a Miguel y le digo que nos vemos mas tarde, así no subo los cuatro pisos.

Me llama al móvil y yo no le contesto. Como piensa que estoy en la ducha o en el baño me manda un mensajito donde me dice que me llamará cuando pueda. Y se va.

Y yo no puedo coger el móvil ni contestar porque ya estoy encadenado a la cama, en pelotas, con las llaves encima de la mesita de noche, totalmente fuera de mi alcance.

Cuando pasan los minutos comienzo a pensar que algo ha pasado y como todos los hombres me pongo en lo peor: que ha muerto en las escaleras, y que luego moriré yo, de sed, de hambre o devorado por las hormigas. Dos horas mas tarde apareció en casa, toda preocupada porque no cogía mi móvil, porque no contestaba a los mensajes, porque podía pasarme algo. Y me encuentra con las piernas cruzadas porque me hago pipí, llorando mientras espero la muerte, desnudo, esposado...

Nunca en mi vida se han reido tanto de mí.

Nunca en mi vida estuve ni he vuelto a estar tan abochornado.

Besos a to@s


miércoles, 21 de enero de 2009

ANNE BONNY. La pirata bisexual.

Hola, amigos:

Hace algún tiempo, a petición de Patri, me sumergí en el mundo de los piratas españoles. Lo cierto es que la historia más interesante era la de Don Pedro Niño (pulsar en el nombre para ver el post) pero también encontré varias mujeres piratas. No se habla demasiado de ellas pero hubo muchas, y en algunas ocasiones con un éxito considerable, como el caso de la china Ching Shih en el siglo XIX, que llegó a tener una flota de 500 barcos y terminó sus días casada con un gobernador. Pero hoy nos ocuparemos de Anne Bonny, porque además de pirata era bisexual y es el primer caso documentado de mujer que forma un trío. Vamos allá.

Nació mas o menos en 1700, no está muy claro, hija del abogado William Cormac y la criada de su esposa. El padre tuvo que emigrar a causa del adulterio, llevándose a la pequeña y a su madre biológica a Charleston, en Carolina del Sur. Allí amasó una fortuna invirtiendo en distintos tipos de plantaciones. La habilidad de su padre con los negocios permitió a Anne Bonny vivir una adolescencia alejada de la pobreza y obtener un buen nivel educativo.

En aquella época el papel de la mujer se reducía a procrear y cuidar de la familia, pero este modelo de vida no agradaba a la futura pirata. Anne tenía un carácter fuerte que a veces se tornaba violento: a los 13 años fué acusada de agredir con un cuchillo a otra joven. Cegada por la idea romántica que tenía de los bucaneros, al cumplir dieciséis años de edad se enamoró locamente de un marinero de medio pelo llamado James Bonny, que había flirteado con la piratería. Tras casarse con la joven el marinero ambicionó apropiarse de la fortuna del padre. Pero Cormac, que no tenía un pelo de tonto, desheredó a su hija para hacer fracasar los planes de Bonny.

Anne no se tomó muy bien el asunto. En un ataque de rabia incendió una de las propiedades de su padre y se fueron a probar fortuna en New Providence (actualmente Nassau), en las Bahamas, donde la suerte sonrió a James al entrar a formar parte del servicio del gobernador de la isla, Woodes Rogers, en calidad de informador.

Anne Bonny se hizo muy pronto célebre en la isla. Tenía un carácter arrollador, sus modales eran tan vulgares como los de cualquier pirata y además era atractiva. Todo esto, unido al hecho de que su marido pasada largas temporadas fuera de casa a consecuencia de su empleo, provocó que fuera cortejada con frecuencia y que tuviera numerosos escarceos amorosos.

Un día conoció a Chidley Bayard, uno de los hombres más ricos del Caribe, que viajaba en compañía de su amante, María Vargas, una española de dudosa reputación y de carácter violento. Anne se encaprichó del millonario y retó a un duelo a muerte a la Vargas, del que salió victoriosa. Tras ello, viajó asiduamente con su nuevo amante y disfrutó algunos meses gastando su dinero y gozando de un alto nivel de vida que le resultaba más que agradable.

Pero sus aventuras con Bayard terminaron pronto. Fueron invitados a una fiesta en la mansión del gobernador de Jamaica. La hermana de éste se mofó de Anne Bonny, acusándola de ser una prostituta a sueldo del millonario, y nuestra amiga respondió a la ofensa atizándole en toda la boca con un tablón de madera, haciéndole perder varios dientes. Chidley Bayard usó su influencia con el gobernador para evitar la detención de la chica, pero tras estos hechos decidió separarse de ella por considerarla una fuente de problemas.

Anne volvió a New Providence y continuó con sus conquistas. Fue entonces cuando conoció al pirata Jack Rackham, también conocido como "Calico Jack" de quien se enamoró perdidamente. Rackham era un joven notablemente atractivo y su temperamento coincidía con el de Anne.

"Calico" Jack quiso aprovechar el año de Amnistía extraordinario que brindaba el gobernador para la piratería, decidió embarcarse en la tripulación del navío "Venganza", propiedad del capitán Charles Vane y Anne se empeñó en acompañarlo. Como se creía que la presencia femenina en un barco era signo de mal agüero, tuvo que vestirse de hombre para poder subir a bordo. Durante aquel año viajaron en la tripulación dando pequeños golpes, pero la desgracia llegó cuando Anne se quedó embarazada y acabó abortando de forma natural, decidiendo ambos volver a New Providence.

A su vuelta, Anne supo que su marido era consciente de su engaño con Jack y que había denunciado el caso ante la gobernación. Pero gracias a los contactos y amistades que tenía en la isla llegaron a sus oídos los rumores de un complot contra la vida del gobernador. No dudó entonces en avisar de tales planes al mismo, con lo que se ganó su favor. Así, al volver de alta mar su marido, el gobernador fue indulgente con el adulterio de Anne, sugiriendo a "Calico" Jack que pagase una cantidad de dinero al marido por el divorcio con la chica.

James se negó a aceptar el acuerdo y la pareja, antes de que el gobernador cambiase de opinión, decidió reunir una tripulación, robar un barco en el puerto y partir a alta mar, reanudando así su carrera en la piratería, pero esta vez al mando de su propio barco.

La piratería resultó provechosa y los golpes continuos. Al poco tiempo, Jack y Anne capturaron un barco alemán, donde un joven extremadamente delicado y bello llamó la atención de Anne. Jack, receloso de la relación más allá de la amistad entre Anne y el joven, pidió explicaciones y descubrió entonces que tal joven no era sino otra mujer que se había vestido de hombre. Eso cambió las cosas, y al parecer se inició un curioso triangulo amoroso entre los tres. Esa otra mujer pasaría también a la historia de la piratería como Mary Read.

Con Mary como nueva compañera la fortuna siguió sonriendo a la pareja. Ambas mujeres peleaban igual o mejor que cualquier hombre y no hubo problemas con el resto de tripulantes. A pesar de que el tiempo pasó y fueron muchas las aventuras con desenlaces victoriosos, en 1720, un navío dirigido por el comandante Jonathan Barnet, a las órdenes del gobernador de Jamaica, puso fin a sus días de piratería.

Barnet tuvo la suerte de encontrarse con la mayoría de los tripulantes borrachos como cubas tras una captura y apenas opusieron resistencia. De hecho, la leyenda cuenta que precisamente fueron las dos mujeres las últimas en caer y quienes permanecieron en cubierta luchando como diablos hasta que fueron capturadas por la fuerza.

El juicio que se celebró en las semanas próximas tuvo eco y repercusión en todo el Caribe. Además hizo historia, pues los informes redactados al respecto pasaron a ser el primer documento escrito que habla sobre la existencia real de mujeres a bordo de un barco pirata. Poco después se descubriría que las dos mujeres estaban embarazadas, lo que les libró de la pena de muerte, mientras que Jack Rackham y el resto de la tripulación masculina fueron condenados a la horca.

A Anne, a pesar de su condición de prisionera, se le permitió hablar con Jack antes de que fuese ejecutado, y las únicas palabras que la muchacha le dirigió entonces fueron:

Si hubieras peleado como un hombre, no tendrías que morir ahora como un perro.

Toma delicadeza.

Al poco tiempo, Mary Read cayó enferma en su celda y la fiebre acabó con su vida antes que pudiese dar a luz a la criatura que habitaba en su seno.

Anne Bonny tuvo mejor suerte. La noticia de su captura dio la vuelta al mundo y llegó hasta los oídos de su padre y a un procurador enamorado, a quien Anne había salvado la vida al liberarlo tras la captura de su barco, que intercedieron para adquirir su libertad económicamente.

Tras su liberación se pierde el rastro histórico de Anne Bonny, quien entonces contaba con apenas 20 años y dio a luz a su hijo en libertad. Existen sin embargo teorías que apuntan a que tras ser liberada pudo casarse con el mismo procurador que ayudó a pagar su libertad, pues su marido James Bonny murió en esa misma época, ahogado por un terrible huracán que azotó las Bahamas, dejando a la joven viuda y libre para volver a casarse.

Besos a tod@s