miércoles, 27 de enero de 2010

COSAS DE ROMANOS

Hola, amigos:

Hoy hablamos de los antiguos romanos, un pueblo que despierta en mí pasiones encontradas porque lo que me gusta de ellos lo adoro y lo que no me gusta lo detesto profundamente, pero nunca deja de admirarme lo imaginativos y prácticos que eran para todo. Post dedicado con todo mi cariño al recién nacido Marco, hijo de María José y Emiliano, porque a raiz de su nombre se me ocurrió compilar estas curiosidades romanas.

Vamos allá.

EN PELOTAS:

Nos situamos en la gran defensa que efectuaban los habitantes de Numancia ante las poderosas legiones romanas. Durante muchos años resistieron todos y cada uno de los asedios a que fueron sometidos, hasta el punto de que los senadores romanos convirtieron el asunto en cuestión de estado.

En el año 137 A.C., el cónsul Hostilio Mancino comenzó un nuevo asedio que tuvo que levantar aprisa y corriendo ante la llegada de tropas cántabras y celtíberas que iban a ayudar a la ciudad. La retirada se convirtió en un caos, la derrota de los romanos fue absoluta y el cónsul fue capturado.

Los numantinos, cansados de tanta guerra, le ofrecieron la libertad como muestra de buena voluntad y un tratado de paz, cosa que el cónsul aceptó. Pero cuando Hostilio se presentó ante el Senado con la propuesta para que la ratificase se encontró con un cabreo monumental de los senadores. Roma era demasiado orgullosa para aceptar una derrota a manos de unos bárbaros salvajes, así que no firmaron el acuerdo, destituyeron al pobre Hostilio y decidieron darle un buen escarmiento para que la historia no se volviese a repetir.

Lo condenaron a presentarse ante las murallas de Numancia en pelotas y permanecer así todo un día.

Tuvo que hacerlo.

A DOS VELAS:

El "carpentum", "carpenta" en plural, era un tipo de carruaje de madera utilizado por los romanos de clase alta. En teoría estas carretas solo podían ser utilizadas por los hombres, pero en la práctica también eran usadas por las mujeres. El senado intentó poner las cosas en su sitio y decretó la prohibición inmediata del uso de los carruajes por parte de la población femenina, lo que dió lugar a una curiosa huelga.

Todas las mujeres se pusieron de acuerdo para honrar a la diosa Carmenta, divinidad menor asociada a la fertilidad que hacía juego de palabras con carpenta, el nombre del carruaje, y dejaron de tener sexo con sus maridos de forma inmediata.

Al principio los esposos se conformaron con sus prostitutas y amantes, pero al cabo del tiempo la huelga continuó hasta el punto de que no había embarazos legítimos con los que asentar los linajes y el Senado no tuvo mas remedio que derogar el decreto y permitir que las mujeres volvieran a usar las carpenta.

ORINAL:

En el año 46 a.c, en plena ola de frío invernal, la IX Legión se encontraba acampada en la Playa de Ostia, muy cerca de Roma. En un descanso en medio de unas maniobras, un legionario de la III cohorte llamado Teolus Palangum sintió la urgente necesidad de hacer un pipí.

El amiguete, muy conocido por la enorme cantidad de bromas pesadas que gastaba, aferró el casco reglamentario de uno de sus compañeros que estaba distraído y vació su vejiga bien a gusto. El compañero se dió cuenta de la naturaleza de su contenido justo antes de ponérselo y enfiló el camino de la tienda del centurión.

Cuando el compañero volvió acompañado del jefe, Palangum se esperaba lo peor. Pero se encontró con una felicitación por haber inventado un método para orinar sin necesidad de salir de la tienda e ir a las letrinas.

En honor de Teolus Palangum, el recipiente que años después se extendería por cada una de las casas de todo el mundo recibió el nombre de Palanganum (palangana).

Besos a tod@s


jueves, 21 de enero de 2010

LA PUÑETERA SAHARAUI

Hola, amigos:

Me cayeron muchos palos cuando publiqué el post de los saharauis, y más me cayeron cuando opinaba sobre Aminatou Haidar cuando se declaró en huelga de hambre y el asunto estaba en todos los telediarios.

Para los que no habeis seguido entera la historia os la resumo:

Haidar es una activista saharaui bastante conocida. Un buen día decidió aceptar no sé que premio y tuvo que viajar a EEUU para recogerlo, haciendo escala en España. A la vuelta, en el aeropuerto marroquí de El Aaiun, se encontró con que Marruecos le denegaba la entrada y ordenaba su deportación a menos que se reconociese ciudadana marroquí y pidiese perdón al rey Mohamed. Ella se considera ciudadana saharaui y piensa que no debe pedir perdón a nadie por serlo, así que se negó y se prestó a la deportación. Eso significaba tener que volver al pais del que habia partido el vuelo, en este caso España, y en cuanto aterrizó aprovechó para montar un pollo mediático impresionante para llamar la atención sobre el maltrato que sufre su pueblo.

En este punto Haidar tenía mi solidaridad. Por una vez que las quejas de su pueblo tienen eco internacional hay que aprovecharlo.

Todas las ONGs y organizaciones saharauis solicitaron al gobierno español una solución a un problema generado por Marruecos y la propia actitud de Haidar, que seguía buscando y aprovechando la publicidad. El ministerio de asuntos exteriores concertó varias entrevistas con los marroquíes, que dejaron muy clarito que sus condiciones eran las que eran. Haidar dijo que sus condiciones también eran las que eran y se puso en ese momento en huelga de hambre. A pesar del marrón en el que estaba metida España sin comerlo ni beberlo, Moratinos continuó mediando entre las partes y llegó incluso a ofrecerle la ciudadanía española a la activista, algo que también rechazó de plano.

Según pasaban los días y la situación se alargaba, la dama se permitió comunicados donde decía perlas como estas:


El titular es del diario Público.es, donde además podemos leer cosas como que el gobierno de Zapatero es cómplice de Marruecos y España estaba vulnerando la legalidad internacional y los derechos humanos. En otros artículos, como el que aparecía en El País aportaba como prueba de la conspiración hispano-marroquí el hecho de que España la dejase entrar y sin embargo se negase a dejarla salir.

En este punto, mi opinión era que Haidar estaba siendo una desagradecida y el gobierno debía desentenderse de ella y su situación, que le diesen por el culo. Pudo entrar y salir de nuestro país porque tenía tarjeta de residencia y no pudo entrar en Marruecos porque no tenía pasaporte y a Mohamed IV no le salió de los cojones. Ya tuvo en su día pasaporte marroquí, lo que conlleva la ciudadanía, y se hartó de protestar cuando se lo quitaron como medio de presión. Se le ofreció la ciudadanía española, se la acogió, se medió en su nombre, se le dió asistencia médica... ¿qué derechos humanos estábamos vulnerando? ¿qué legalidad internacional? ¿hasta qué punto la terrible situación de su pueblo le daba derecho a calumniar de ese modo? ¿no será que así se aseguraba más titulares en la prensa? ¿era ético eso?

Pues venga palos para el menda.

Al final, Marruecos cedió y admitió a Haidar en su territorio sin pasaporte español ni marroquí, con lo que puso final a su huelga de hambre. "Esto es una victoria para el pueblo saharaui", aseguró a su llegada, supongo que aliviada al salir de un pais como España, aliada de Marruecos, que quería matarla, que vulneró sus derechos humanos y la legalidad internacional.

Entonces sale esta noticia que podeis ver en El Pais o El Mundo:

Haidar regresa a España para someterse a una revisión médica y aprovechará su estancia para renovar su permiso de residencia, que caduca el 21 de Enero.

Hay que joderse.

Y una curiosidad. Mientras estuvo en huelga de hambre, ni una sola vez permitió que los periodistas supieran cuánto pesaba, a pesar de que lo hacía delante de todas las cámaras. Nunca supimos cuantos kilos perdió a lo largo de un mes de huelga sin comer. Ahora mirad una foto normal y corriente de Haidar:



Y ahora mirad una de su llegada a El Aaiun después de 32 días sin comer:



Mirad su papada. Mirad sus muñecas. 32 dias sin comer... los cojones.

Mejor cambio puñetera por puta.

Besos a tod@s.

 

martes, 19 de enero de 2010

ABRAHAM

Hola, amigos:

La Navidad pasada me ha dejado el corazón repleto de felicidad. Es lo que se suele decir cuando te jode que algunas personas que de verdad querían regalarte algo no han podido hacerlo por la crisis. Así que he reflexionado sobre lo humano y lo divino y mira por donde me acordé de Abraham, el de la Biblia, personaje curioso donde los haya, inventor de los contratos exclusivos, la prostitución familiar y creador del stress post-traumático filial.

Aviso a los creyentes verdaderos: no sigais leyendo.

Vamos allá.

Nuestro amigo nació en el siglo XV A.C. cerca de la ciudad de Ur, en Caldea, con el nombre de Abram (he escrito bien, Abram, la "h" le vendría después). Era hijo de un pastor nómada, uno más entre los jefecillos de las tribus que merodeaban entre Egipto y Babilonia, los dos grandes imperios de la época en aquella zona. Cuando llegó el momento se casó con una chica de la tribu llamada Sara, un auténtico cañon al parecer, y se puso manos a la obra para tener descendencia aunque con poca fortuna porque la nena era estéril. Tanto él como su familia idolatraban a un montón de dioses y se hartaron de rogarles un heredero. Ninguno les hizo caso, se supone que porque ninguno era el verdadero.

Siendo muy jovencito, a los 75 años de edad, se le apareció Dios y le propuso un contrato en exclusiva. El ser divino designaba a nuestro amigo como el origen de un pueblo, destinado a mandar sobre una tierra llamada Canaan, a cambio de ser su único dios. Parece un buen acuerdo para un pastor nómada que estaría un poco harto de vagar de aquí para allá y al que los dioses que conocía no le hacían ni puto caso. También para Dios porque tendría un pueblo enterito para él, no como Ra en Egipto, que sufría la competencia de Osiris, Amón, Sobek, Atón, etc.


Parece curioso que un ser tan poderoso, omnipotente y divino vague por un desierto sin pueblo que lo reconozca, y acabe como dios de un pastor en vez de ser el guía de un pueblo como el maya o el chino. A lo mejor quería empezar desde abajo, no como Ra, tan soberbio él.

A pesar de tener ahora una tierra para él solo y sus posibles descendientes Abram continuó viajando. Tras su acuerdo con Dios visitó Egipto con su bellísima esposa Sara, a la que hizo pasar por su hermana por miedo a que el faraón lo matase para casarse con ella. Afortunadamente todo salió bien y salió del país cubierto de oro, ayudado por su nuevo amigo divino.

Mi interpretación de los hechos es bastante más impura. En toda la comarca se sabía que los faraones llamaban "hermana" a su esposa principal, gustaban de yacer con las mujeres extranjeras atraídos por su exotismo y solían cubrir de oro al cornudo forzoso para atender el fruto de un posible embarazo. Sara fue presentada como "hermana", era una extranjera bellísima y Abram se fue de Egipto cubierto de oro sin que nadie, ni siquiera la Biblia, sepa como lo hizo. Dado que la dama era estéril, el riesgo de embarazo era cero, pero eso seguro que no lo sabía el faraón. Blanco y en botella...

Cargadito de riquezas se encaminó hacia el Reino de Gerar, donde volvió a hacer pasar a Sara por su hermana. El rey Abimelec se quedó prendado de ella y la intentó tomar por esposa, pero fue avisado en sueños del inminente adulterio. En el sueño se le castigaba con la esterilidad de todas sus mujeres y se le anunciaba la muerte si no pedía perdón a Abram. El rey se excusó afirmando su inocencia e ignorancia y desagravió a nuestro amigo con regalos permitiéndole asentarse en el lugar que le diera la gana y sellando un pacto por un pozo disputado entre ambos.

Este pasaje nos demuestra que la sordidez de Abram era tan infinita como su nuevo dios. La Biblia presenta a Abimelec como un rey pero en realidad era otro jefecillo tribal. El caso es que nuestro amigo aparece con un pibón que presenta como su hermana y la pasea delante de Abimelec. El amiguete concibe pensamientos tan impuros como lógicos, se la lleva al dormitorio y se busca la ruina porque el adulterio está penado con la muerte aunque se haga sin querer. Menos mal que Abram estaba dispuesto a llegar a un acuerdo... otra vez blanco y en botella.

Así que nuestro amigo, a estas alturas, tenía tierras, ganado, esclavos, siervos y todo lo que un pequeño jefe podía desear gracias a su acuerdo con Dios y el uso inteligente de su mujer. Bueno, todo menos descendencia.

Afortunadamente, su amante esposa y prostituta ocasional forzosa le ofreció una esclava llamada Agar a ver si había un poquito de suerte. La hubo y el bebé tuvo una gestación viajera porque la buena disposición de Sara acabó en cuanto la esclava se quedó preñada y la obligó a irse al desierto. Es posible que pensara que la culpa de no tener niños fuera también del marido y al demostrarse su virilidad cogiese un rebote considerable, pero parece más lógica la opción de que Abram le puso los cuernos y el pastel se destapó con la llegada del bombo. El caso es que Dios se le apareció a todo el mundo, puso paz y Agar dio a luz a un niño sano y feliz llamado Ismael.

Al cumplir 99 años de edad nuestro amigo estaba hecho un chaval y el Señor se le apareció de nuevo para confirmar su pacto. Posiblemente era como algunos contratos temporales modernos, renovable con incentivos, y en la reunión nuestro amigo recibió un regalito de Dios. En vez de darle un juego de sartenes o una vajilla, como los actuales bancos, le informó de que Sara daría a luz a un hijo al cabo de un año llamado Isaac, ordenó que todos los descendientes masculinos deberían circuncidarse a partir de ese momento y decidió añadir una "h" al nombre pasando a llamarle Abraham. En cuanto a Ismael, le anunció que engendraría doce príncipes que se convertirían en una gran nación.

Llama la atención que Dios cambie "Abram", un nombre común, por "Abraham", que no era un nombre sino una palabra que significa literalmente "padre de multitudes". Es muy raro porque la descendencia de Abraham era escuálida: un solo hijo por venir y otro bastardo. Todo parece mas claro cuando constatamos el título venía a ser en la época uno de los calificativos aplicados a un señor, jefe, rey...

La ratificación del acuerdo se produjo un poco mas tarde. Como en la época no existían las notarías, se formalizó en un encinar donde se le apareció Dios junto a dos ángeles bellísimos, imagino que en calidad de testigos, los tres con forma humana. Los ángeles se quedaron con Abraham y fueron con él hasta Sodoma, donde se alojaron en casa de su sobrino, Lot.

Es posible que Dios no fuera muy cuidadoso con los detalles y mandase a un antro de sodomía (del nombre de la ciudad viene la palabra) a dos angelitos con pinta de ser gays. También es posible que lo hiciera a propósito para constatar la sordidez de los ciudadanos y sus vecinos de Gomorra. El caso es que toda Sodoma se apostó ante las puertas de Lot exigiendo la entrega de los efebos, a lo que Lot se negó hasta el punto de ofrecer a sus hijas a cambio de que dejaran en paz a los supuestos ángeles mariquitas.

Desconozco lo que las niñas pensaron de su padre al ver el papel que les asignaba en la negociación, pero dado que su tío prostituía a su tía y la usaba para sus estafas no les sonaría descabellado lo que Lot intentaba hacer con ellas. El caso es que los sodomitas rechazaron el ofrecimiento, insistieron con los angelitos y Dios acabó tan cabreado que ni el mismísimo Abraham fue capaz de calmarlo, acabando con las dos perversas ciudades. Solo Lot y su familia se salvaron, aunque la vena cotilla de su mujer acabó por convertirla en estatua de sal durante la huida. Ya podía pasar lo mismo con los que salen en DEC, Sálvame y todos esos programas.

Tras estas aventuras suponemos que Abraham había cumplido su parte del trato, porque Sara se quedó embarazada y finalmente dio a luz a Isaac, lo que aseguraba la descendencia legítima de nuestro amigo y a cambio colocaba en una situación delicada al bastardo Ismael, que ya no era el heredero del imperio, aunque su suerte pudo cambiar cuando Dios y su padre se pusieron de acuerdo para darle un susto de muerte al pobre Isaac.

Al divino se le antojó probar la fe de Abraham y no se le ocurrió otra cosa que pedirle que matara a su hijo en un sacrificio si quería continuar con su favor. Nuestro amigo no dudó un solo segundo. Se fue al desierto con Issac a la búsqueda del lugar adecuado y cuando lo encontró le pidió a su hijo que cargase la leña para hacer un sacrificio. El chaval no hacía mas que preguntar dónde estaba el animal que sacrificarían pero su padre no soltó prenda hasta que llegaron a la cima y el hijo se vió enmarronado y con un cuchillo al cuello. Teniendo en cuenta que Isaac tenía 40 años en aquél momento la duda es si el nene era retrasado mental o simplemente gilipollas y quizá la idea de que lo sacrificaran no sea tan descabellada. Afortunadamente un ángel se les apareció, impidió el asesinato y recompensó a Abraham por su obediencia con mas tierras y bendiciones, tras lo que volvieron a la civilización, pero no al campamento donde estaba Sara.

Así que Ismael vio su gozo en un pozo e Isaac constató que un puñado de ovejas y un trozo de tierra eran bastante más importantes para su padre que él mismo. También parece que Abraham no confiaba mucho en que Dios lo protegiese del cabreo de su esposa. A ver quien era el guapo que le explicaba a Sara que después de pasar por la cama de un faraón y un reyezuelo para que su marido hiciera fortuna y esperar 99 años para tener descendencia, su podridamente rico marido sería capaz de matar a su hijo a cambio de mas poder. Al contrario que cuando nació Ismael, el ser divino no hizo acto de presencia para poner paz, ya se sabe que a una madre enfurecida no puede pararla ni Dios.

Tras este incidente Abraham se dedicó a administrar su patrimonio lejos de su cabreada consorte, asegurar la sucesión de su hijo y procrear como un conejo con una concubina llamada Quetura. Murió a los 175 años de edad. La leyenda judía dice que iba a vivir ciento ochenta años, pero que Dios acabó con su vida antes de tiempo porque sintió que Abraham no necesitaba pasar por el dolor de ver las perversiones de su nieto Esau.

Las perversiones consistian en una pelea entre Esau y su hermano por la herencia de Isaac, no parece tan difícil de soportar por alguien que no tuvo escrúpulos en prostituir a su esposa, ponerle los cuernos y sacrificar a su hijo, pero los caminos de Dios son inescrutables.

Abraham es considerado el padre del judaismo y como tal una de las figuras mas importantes para cristianos y musulmanes, lo que me garantiza el odio del 52,60% de la población mundial en caso de que todos lean este post.

Su esposa Sara murió antes que él, a los 127 años de edad.

Su hijo Ismael no volvió a saber de la promesa hecha por Dios acerca de se padre de doce príncipes.

Se sospecha que los dos ángeles gays de la historia de Sodoma se reencarnaron en Jaime Cantizano y Jesús Vazquez.

Besos a tod@s.

martes, 22 de diciembre de 2009

OTRA HISTORIA PERSONAL

Hola, amigos:

No creo que publique nada hasta que pase la Navidad, así que aprovecho para felicitaros las fiestas y daros el pésame a todos los que tengais que aguantar cuñad@s plastas, suegr@s que incordian o familiares varios insoportables. Consolaos con que la mayoría son añadidos a la familia y por lo tanto putativos. Llamadlos así, vereis que caritas ponen.

Y ahora vamos con una historia personal, zona íntima de Mike, ya sabeis. Esta vez se trata de una cagada, y en sentido literal. Dedicado a mi amiga Ana, que no creo que me lea, pero sabe lo que pasó.

Corría el año 1997. En Sevilla se inauguró el Parque Temático Isla Mágica y yo trabajaba en una agencia de viajes. Me regalaron dos entradas para el día inaugural y allá que me fui con mi amiga. Hacía sol, pero no calor, corría la brisa, pero no había demasiado viento. El día era perfecto y las previsiones de pasarlo bien se fueron cumpliendo una a una con las atracciones, los espectáculos e incluso la comida, muy superior a la media de los parques temáticos. Hasta que llegamos al Jaguar.

El Jaguar es lo que se conoce como montaña rusa invertida. En lugar de ir en un cochecito con varias personas vas colgado como en un telesilla, con las piernas balanceándose en el aire, muy alto, muy rápido...

Aquellos que me conocen bien saben que de toda la vida las montañas rusas me han dado repelús. No sé, esa sensación de tener los huevos donde la tráquea y el estómago donde los testículos no me ha hecho gracia jamás.

Y además me da miedo.

Del malo.

Del de la caquita.

Pero cualquiera le decía a Ana que no me montaba, con lo persuasiva que era, los cojones que tenía, y lo alto que comenzó a decir "mira que eres mariquita..." por todo el parque.

Cuando ya habíamos estado en todas las atracciones y visto todos los espectáculos accedí a regañadientes. Y nada más ponerme en la cola supe que aquello no terminaría bien.

Miguel, que no pasa nada, que vamos juntos.

Ana, me cago.

¡Exagerado!

Ay Dios...

La cosa empezó a torcerse al llegar el puñetero Jaguar al apeadero. En cuanto el encargado quitó la cadenita Ana salió disparada, se montó un guirigay de cojones y al final acabé montado con un tío que no conocía de nada sin tiempo para cambiar el sitio. Mi amiga intentó darme ánimos a tres sillas de distancia.

¡ No pasa nada, Miguel ! ¡ Ya verás como te gusta !


Pero a mí la voz no me salió del cuerpo y no pude contestarle.

Como tampoco pude decirle nada al encargado cabrón, que me miraba con una sonrisilla traviesa al comprobar la palidez de mi cara.

Miré de refilón a mi acompañante, que parecía relajado, dueño de sí mismo, y traté de tranquilizarme contando hasta veinte. No fue muy bien porque me olvidé del cinco y mi vieja amiga, la tortuguita, hizo su aparición en cuanto aquello empezó a traquetear y moverse camino de la rampa.

En ese momento envidié a mi compañero, tan a gusto mirando el horizonte mientras yo me fijaba en un cordón de mi zapato que estaba un poquito flojo. Según llegaba al final de la subida, hizo acto de presencia la gotita de orina que anunciaba mi acojone más profundo y volví la cabeza hacia mi acompañante desconocido en busca de su seguridad.

En ese momento caímos.

Bueno, todos menos mi estómago y mi hígado, que se quedaron arriba gravitando un poco, y mi compañero de aventuras dijo sus primeras palabras:

¡¡¡ VOY A MORIR !!! ¡¡¡ VOY A MORIR !!! ¡¡¡ ME CAGO EN DIOOOOOOOOOOSSSS !!!

Y me agarró fuerte del brazo izquierdo, transmitiéndome todo su miedo, infortunio y dolor que se sumaron a mis propios temores, lo que me hizo gritar como jamás lo haya hecho un ser humano, cerrar los ojos y aguardar ansioso la llegada de la muerte por infarto para poder descansar eternamente.

Después de un milenio de subir, bajar, morir y renacer, aquel artefacto del demonio frenó casi en seco, lo que ayudó enormemente a que mis órganos se comprimiesen hacia adelante, la única dirección en que aún no lo habían hecho, dejándome sin respiración.

Tras comprobar que estaba vivo y que aún faltaban por llegar el hígado y el estómago, abrí los ojos y ví que mi acompañante desconocido me había agarrado el brazo con tal fuerza que mi mano se empezaba a poner un poquito azul.  En aquel momento me parecío curioso oirle llorar, jadear y darle gracias al cielo pero no lo veía hacer ninguna de esas cosas, solo miraba fijamente al infinito.

La razón es que el que hacía todo eso era yo mientras el encargado cabrón me soltaba el cinturón.

Desaloje, por favor.

Un minuto, por favor, que me tiemblan las piernas.

Desaloje, por favor, hay gente esperando.

Deme un respiro, hombre, que estoy fatal.

Y me miró con esa expresión de suficiencia que tienen los gallitos cuando se creen con la sartén por el mango. Estaba a punto de elegir una de las miles de maneras que tengo de matar un sujeto cuando llegó Ana, me empujó hacia la salida y le salvó la vida sin querer.

¡Vaya carita! Anda, no seas nena.

Ana, me cago.

Exageraoooooo.

Que no, joder, que me cago, que voy al baño pero ya.

Y menos mal que los baños estaban cerca porque la tortuguita no es que asomara la cabeza, es que tenía medio cuerpo fuera cuando logré sentarme en la taza.

Qué delicia.

Qué placer.

Hasta que caí en la cuenta de que no había papel higiénico, yo no llevaba kleenex y a diferencia de mi casa no había ningún periódico cerca.

Algún día dedicaré un post exclusivo a todas las maneras que se me ocurrieron de limpiarme, algunas de ellas francamente imaginativas, pero para abreviar diré que opté por utilizar uno de mis calcetines. El problema es que entre unas cosas y otras yo no estaba para pensar mucho más, e hice lo que acostumbraba tras poner las caquitas: dejarlo caer a la taza tras acariciar mi culito.

Y montar un atasco del carajo, claro.

Tras mucho pensar intenté cogerlo con el otro calcetín, pero olía tan mal y era tan complicado que al final opté por tirar de la cadena, pensando que las instalaciones serían nuevas, por lo tanto amplias, y el chorro de agua sería potente.

Solo se cumplió lo de que eran nuevas. Cuando vi que el nivel de agua marrón, apestosa y maloliente subía, se acercaba al borde de la taza y amenazaba claramente con desbordarla, hice lo que un hombre que se precie debe hacer: huir.

En mi alocada estampida tropecé con alguien y lo derribé. Yo tenía un buen motivo para levantarme rápido pero él no era consciente de lo que pasaba y quiso recriminarme desde el suelo. Aún recuerdo sus palabras:

¡Eh! ¡A ver si tienes mas cuida...! pero... ¿qué es esto? ¡¡¡ HIJO DE PUTAAAAAAA !!!

 Pero yo ya estaba empujando con muchas prisas a Ana hacia la salida del parque.

¿Qué ha pasado?


Nada, ya conoces mis caquitas malas. No se puede ni respirar allí dentro.


Ayyyy... ya le has dado la tarde a un desgraciado.


No lo sabes tú bien.

Pero eso lo dije para mí.

Besos a tod@s

lunes, 14 de diciembre de 2009

UN MARISCAL FALTO DE COJONES


Hola, amigos:

Toda guerra es un sinsentido, al menos para mí, pero algunas circunstancias de la que hoy nos ocupa no pueden ser más ridículas. Y sería para partirse de risa si no fuese porque le costó la vida a mucha gente y algunas de sus consecuencias forman parte de los problemas que hoy arrastra el pueblo palestino.

He tenido el dudoso honor de ver de cerca, muy cerca, lo estrechos de miras y lo ceporros que pueden llegar a ser los militares, pero al menos he comprobado que son valientes en su mayoría. Mas les vale, porque cuando pierden el valor les cae lo que un buen amigo mío define así: "pequeño canapé frío, típico de los domingos, elaborado principalmente con trigo horneado". Una ostia, vaya, que es exactamente lo que se dieron los árabes en 1967 cuando se enfrentaron a Israel en una guerra tan fugaz que solo duró seis días, y de ahí el nombre que recibió, aunque en realidad el pescado estaba vendido en las primeras seis horas de conflicto.

Todo viene de antiguo, de cuando la ONU decide dar un trocito de tierra a los judíos en 1948, tras la Segunda Guerra Mundial, para acabar con su condición de parias errantes por el mundo. Un trocito que reclamaban a base de atentados terroristas contra los británicos, los gestores del protectorado de Israel. Un trocito de un territorio ocupado por un pueblo llamado palestino y que se negaba a cederlo, algo que no debería haber sorprendido al mundo ya que llevaban allí unos 1.200 años. Viene a ser como que de un día para otro traguemos con que Marruecos se quede con Andalucía porque ellos estuvieron en la península 750 años (desde el 711 hasta 1492) y nosotros llevamos instalados menos de 600.

El caso es que los palestinos se vieron despojados de sus derechos sobre parte de unas tierras que reclamaban como suyas. Cuando los británicos se marcharon dejando Israel en manos de los judíos, declararon la guerra con el apoyo de la comunidad islámica. Ante la situación que se estaba formando EEUU apoyó a Israel, y como respuesta los árabes pidieron el cariño de la URSS. En plena guerra fría el pitote que se había montado era monumental, acabando con una paz forzada en la que los israelíes, ganadores del conflicto, acabaron con más territorio del que les concedió la ONU y los palestinos solo consiguieron retener Gaza y Cisjordania bajo su control.

En 1968, el mapa de la zona era este:


Podeis comprobar que Israel tiene justo al norte al Líbano, al este Siria y Jordania y al sur la Península del Sinaí, dominada por Egipto formalmente pero ocupada por tropas de la ONU. Solo Jordania mantenía una política de relativa neutralidad porque su rey, Hussein, no estaba convencido de que la guerra fuese una buena solución.

A primeros de Mayo de 1967, el servicio secreto soviético, el KGB, informó a Egipto de que Israel estaba concentrando tropas en la frontera con Siria para una inminente invasión. La concentración era inexistente y el Primer Ministro israelí invitó al embajador soviético a comprobarlo. Israel argumentó, con una lógica aplastante, que bastante tenían con aguantar sus propias fronteras y no había más que ver la inmensidad del territorio Sirio para comprender que una invasión estaba condenada al fracaso, pero el embajador ruso contestó que su misión era comunicar las verdades rusas, no comprobarlas. En otras palabras, que no se jugaba el destierro a un Gulag por contradecir al todopoderoso KGB.


Egipto dió por buena la noticia y se la transmitió al resto de los países. Aunque Jordania seguía sin estar convencida Siria sí la creyó y pidió ayuda al presidente-dictador egipcio, Gamal Abdel Nasser. El amiguete decidió intimidar a Israel con tanta energía como poco cerebro: expulsó de la península del Sinaí a  las fuerzas de la ONU, y trasladó allí más de 70.000 soldados.

Seguramente Nasser no deseaba una guerra, sino tirarse un farol para arrogarse el papel de líder de la zona y obtener ventajas políticas. El problema es que los demás países árabes, incluyendo a los palestinos, ni siquiera se plantearon que fuese una fanfarronada y organizaron una campaña mediática en prensa, televisión y radio tan estrepitosa que los judíos se convencieron de que sus vecinos estaban a punto de invadirlos. Al fin y al cabo, tenían la certeza de que sus unidades en la frontera siria no existían, pero los 70.000 soldados egipcios en la frontera israelí sí.

El Primer Ministro de Israel pensó que de perdidos al río. Si iban a tener que pelear, al menos darían la primera bofetada y pidió al Estado Mayor un plan de ataque preventivo, tan desesperado como ilegal, porque no estaba muy claro si Egipto trataba de invadir o de intimidar. El plan consistía en atacar a los aviones egipcios en sus bases, antes de que despegasen, para al mismo tiempo atacar con el ejército de tierra en una operación relámpago. Sobre el papel, las posibilidades israelíes eran muy escasas, porque aunque la ofensiva tuviera éxito, todo el ejercito se concentraría en el sur, dejando el resto de fronteras a merced de los demás países árabes hostiles.

Pero cuando todo parecía perdido, el destino les echó una mano en forma de militar cobardica.


La mañana del 5 de Junio, minutos antes del ataque, el Mariscal Hakim Amer, Ministro de Defensa egipcio, había despegado en visita de inspección al Sinaí con la mitad de sus generales, incluyendo al jefe de la Fuerza Aérea. No se debía fiar demasiado de sus propios soldados porque para viajar con seguridad había prohibido a la totalidad de las baterías antiaéreas del país abrir fuego contra cualquier avión que sobrevolase la zona.

Los israelíes, que desconocían este hecho, atacaron simultáneamente trece aeropuertos con todos los aviones disponibles sin recibir un solo disparo. A media mañana, 286 de los 420 aparatos egipcios estaban destruidos y el resto no podía despegar porque todas las bases estaban inutilizadas.

El desgraciado Amer tardó noventa minutos en encontrar una pista operativa donde aterrizar. Lo logró en un remoto aeródromo y tuvo que desplazarse al Cuartel General Supremo... en un taxi. Cuando llegó, las columnas acorazadas israelíes arrasaban el Sinaí y las tropas de tierra egipcias huían en desbandada, vendidas ante los temibles cazas judíos.


Hasta aquí podemos entender que Amer fue tomado por sorpresa y que la falta de fuego antiaéreo era  pura mala suerte, pero es que ahora viene lo más curioso.

Nuestro amigo sabía que Nasser era cualquier cosa menos comprensivo. Al ser consciente del desastre se hizo una caquita en los pantalones tan espantosa que decidió ocultarle lo ocurrido y ver si las cosas se enderezaban. Para ello tuvo la genial idea de intentar que el resto de países árabes entraran en guerra elaborando la mentira más grande de la historia militar. El parte que redactó decía que ante un ataque sorpresa israelí el ejército egipcio había derribado 161 aparatos judíos y el propio Amer notificó a sus aliados la destrucción del 75% de la fuerza aérea israelí, además de una imaginaria ofensiva terrestre propia.


A mediodía, el engañado presidente Nasser lió a su vez al moderado Rey Hussein de Jordania, informándole de la paliza recibida por los judíos y animándole a invadirlos antes del fin de la guerra. Los israelíes, que habían dado a Hussein la seguridad de no atacarle si no eran atacados, esperaban recibir unas salvas simbólicas pero lo que les llegó de Jordania fue un bombardeo en toda regla imitado más al norte por los sirios, ya que creían que Israel estaba indefenso. La aviación israelí, calentita y con la moral por las nubes, atacó las desprevenidas posiciones árabes. Poco después de mediodía la totalidad de la fuerza aérea jordana y dos tercios de la siria estaban destruidas al precio de doce aparatos y sus ejércitos de tierra habían puesto pies en polvorosa.

Los jordanos agacharon la cabeza pero los sirios se hicieron caquita, como nuestro Mariscal, y también se jactaron de vapulear a los judíos. Como, en teoría, los egipcios estaban camino de Tel-Aviv, el entusiasmo árabe era indescriptible y hacia las cuatro de la tarde el presidente Nasser se presentó en el puesto de mando del Ministro Amer para felicitarlo en persona.

Nadie sabe lo que ocurrió en aquél cuartel y no consta lo que el cabreadísimo Nasser le dijo al acojonado ministro cuando se enteró de todo, pero sí  se sabe que Amer se suicidó en su calabozo mientras esperaba la formación de un consejo de guerra.

Nasser intentó una huída hacia adelante. Para salvar el honor árabe y provocar la intervención soviética difundió la versión de que el ataque aéreo inicial había sido efectuado por aviones anglo-norteamericanos. Al día siguiente Egipto, Argelia, Siria, Sudán, Yemen e Irak romperían relaciones diplomáticas con los EEUU y el Reino Unido. Los teléfonos de la Casa Blanca estaban literalmente al rojo vivo, intentando averiguar lo que había pasado y que la URSS no declarase la Tercera Guerra Mundial.

Los israelíes, mientras tanto, guardaban un silencio sepulcral, porque en realidad su ataque a Egipto perfectamente podía ser declarado ilegal por la ONU y se limitaron a ocupar el mayor territorio posible aprovechando la huida de los ejércitos árabes, entre ellos los que les quedaban a los palestinos.

Pero la pantomima duró solo cinco días, al cabo de los cuales se descubrió el pastel y la ONU ordenó el alto el fuego. La guerra había comenzado la mañana del 5 de Junio de 1967 y había terminado el 10 de Junio por la noche, quedando la mañana siguiente, el 11 de Junio, como el dia de finalización.

Aquí teneis el antes y el después de la guerra:



Israel terminó conquistando todo el territorio que la ONU había dejado a los palestinos (Gaza y Cisjordania), los Altos del Golán (una posición defensiva estratégica en la frontera con Siria) y toda la península de Sinaí, aunque esta última se la devolvió posteriormente a los egipcios como compensación por otra guerra.

Casi todo gracias al Mariscal Hakim Amer, tan torpe como cobarde, aunque me da la sensación de que con lo espesitos de mollera que son en la zona mas tarde o mas temprano la guerra hubiese estallado igual y probablemente con un resultado similar.

Besos a tod@s

sábado, 12 de diciembre de 2009

QUÉ POCA VERGÜENZA...

Hola, amigos:

Acabo de darme cuenta de que el blog ha sobrepasado las 4.000 visitas... y alucino. Muchas gracias a todos.

Hoy soy breve porque entre el Puente, la gripe y un viaje a Barcelona estoy muy liado, pero echadle un vistazo a este artículo del diario El Pais de ayer:

El Papa expresa "rabia y vergüenza" por los casos de pederastia en Irlanda.

Y leed mi post "Me cago en la Iglesia Católica".

Pues eso, que no sé cuanta rabia le da a Ratzinger, pero vergüenza, lo que viene a ser vergüenza, muy poca le debe quedar.

Besos a tod@s



jueves, 3 de diciembre de 2009

LA SILLA ELECTRICA


Hola, amigos:

Se acerca la Navidad.

La próxima nómina la retención de IRPF de Hacienda es la ostia, porque sabe que hay paga extra.

Paga extra que me gastaré entre los regalos que debo comprar a última hora y la retención en la cuenta que me hacen todos los años por el IBI de hace diez, que ya he debido pagar al menos tres veces, y un sellito de un coche que ya ni siquiera existe y está dado oportunamente de baja, pero eso al Ayuntamiento le importa un carajo.

Así que mi humor está de perros, y solo me apetece de hablar de un invento terrible, un instrumento de matar a sangre fría, que quizá solo podría justificar su existencia en caso de que diera asiento a los tertulianos de Sálvame o DEC o "ese familiar/amigo/lo que sea" que aparece una vez al año para dar por culo, siempre en estas fechas, a ver si pilla invitación a cenita o parte de la cesta de Navidad.

En fin, que sabemos para lo que sirve nuestra silla, sabemos cómo funciona, pero casi nadie sabe que fue un negocio ruinoso para el inventor del telégrafo, Thomas Edison, y la clave para que hoy disfrutemos de la electricidad tal como lo hacemos. La historia es francamente curiosa.


A finales del siglo XIX, Thomas Alva Edison se autodenominó inventor de la bombilla eléctrica, aunque en realidad lo que hizo fue perfeccionar el material con el que se hacían para aumentar su duración. Puso las bases para iluminar nuestro planeta y fundó la empresa General Electric financiado por el banquero JP Morgan. Los generadores que diseñó producían un tipo de electricidad llamada corriente continua, que quiere decir que fluye siempre en el mismo sentido.

Su gran competidor era George Westinghouse, que era bastante peor inventor pero tenía un genio a sus órdenes llamado Nikola Tesla, el descubridor de la corriente alterna, que quiere decir que cuando fluye cambia de sentido cada cierto tiempo.

Aquí tenemos a la izquierda a Westinghouse y a la derecha a Tesla:



Aquí los amigos se peleaban por todo. Edison defendia la corriente continua, de baja tensión, conducida por cables bajo tierra. Westinghouse la corriente alterna descubierta por Tesla, de alta tensión, conducida por cables por el aire. Lo que estaba en juego era nada menos que la concesión del tendido y suministro eléctrico de todos los estados de EEUU, un dineral.

Y de momento ganaba Westinghouse, porque el sistema desarrollado por Tesla permitía a la corriente llegar mucho más lejos que el de Edison y sus generadores eran más potentes y más baratos.


En 1881 el dentista Albert Southwick estaba caminando por una calle en la ciudad de Buffalo, al norte del estado de Nueva York, cuando vio a un obrero tocar las terminales de un generador eléctrico y quedar carbonizado en cuestión de segundos. Sorprendido por la rapidez del desenlace, el dentista pensó inmediatamente que la víctima no había sufrido nada. Al día siguiente le comentó el episodio a un amigo, el senador David McMillan, que a su vez le relató la anécdota al gobernador de Nueva York, David B. Hill, justo cuando el amiguete le daba vueltas a la idea de sustituir la horca por otro método más compasivo como forma de ejecución. Hill pidió entonces a la Legislatura que tomara en cuenta la electricidad para reemplazar a la horca y se decidiera lo más rápidamente posible.

Y rápidamente se tomó en consideración, para lo que es un organismo burocrático. Cuatro años después se formó una comisión en el Congreso para discutir la cuestión.

Mientras tanto, el avispado Edison hizo investigaciones acerca del suceso del dentista y el obrero carbonizado y descubrió que el generador que había tocado el desgraciado era de corriente alterna, de los usados por la firma Westinghouse. Mejor aún: el obrero trabajaba para Westinghouse, así que Edison y sus asociados comenzaron a propalar que la corriente de su contrincante era muy peligrosa y nadie debía permitir que un elemento de semejante poder destructivo fuese de uso urbano y doméstico. Obviamente, la electricidad que debía llegar a las casas de los estadounidenses era la suya. Más cara, sí, pero segura y confiable.


Puso en marcha una gigantesca campaña nacional al mando de Harold P. Brown, inventor, electricista, ingeniero y un gran charlatán, que trabajaba en el equipo de A.E. Kenelly, jefe de investigadores del laboratorio que Edison tenía en Menlo Park, Nueva Jersey. El amigo Brown preparó un aparato en forma de pequeña silla, lo patentó y se dedicó a ir de ciudad en ciudad haciendo la siguiente demostración: amarraba a esa pequeña silla a un gato y le aplicaba la corriente alterna de Westinghouse hasta dejarlo frito.


Con el paso del tiempo, Brown achicharró liebres, caballos, vacas y hasta un orangután en la ciudad de Albany. Thomas Edison avaló todos esos experimentos y se atrevió a hacer personalmente algunos otros. En una ocasión fotografió y filmó la electrocución que él mismo llevó a cabo de una elefanta de circo llamada Topsy que al escaparse había matado a tres personas.

El macabro vídeo podeis verlo pinchando aquí.

Sus conclusiones estaban claras: la corriente de Westinghouse mataba; la de él hacía un poco de daño pero era inofensiva. En 1888, el gobernador de Nueva York firmó el decreto que establecía la silla eléctrica como método legal de ejecución de criminales y se eligió la corriente alterna.


Westinghouse estaba indignado y se negó a prestar sus aparatos para matar delincuentes. No quería que su sistema quedara asociado con la muerte y comenzó a dar discursos donde apelaba a la conciencia de los ciudadanos que siempre acababan con la frase “es una ejecución inhumana y antinatural, equivalente a quemar vivo”. Pero no pudo hacer nada porque el gobierno compró tres generadores Westinghouse a través de intermediarios que fueron adaptados a una silla por el mata-animales Brown bajo la supervisión de Edison.

La primera ejecución en la silla fue la de un tal Ernest Chapeleau, un francés nacionalizado estadounidense, en la prisión de Sing Sing en Nueva York. No se sabe muy bien lo que pasó porque no hubo apenas testigos, pero debió producirse un fallo bastante grave porque Chapeleau salió de la sala con quemaduras de tercer grado pero vivo. Como su sentencia decía "será ejecutado en la silla eléctrica" no insistieron, pues no decía “ejecutado hasta morir”. Rápidamente, modificaron el texto de las sentencias y lo añadieron para las ejecuciones siguientes.

William Kemmler fue el segundo. Era un verdulero de origen alemán de 40 años, sentenciado por matar a hachazos a su amante-novia, la pobre Matilda Tille Ziegler, por celos. Kemmler apeló alegando que la electrocución en la silla era inconstitucional por tratarse de un método cruel e inusual, casualmente el mismo argumento utilizado posteriormente en 1972 por la Corte de los Estados Unidos para abolir la pena de muerte, al menos por un tiempo. El propio Westinghouse presentó los argumentos de Kemmler, pero Edison y su lacayo Brown quisieron ser testigos del Estado para desmentir que se tratase de una pena cruel. La Corte quiso estar a la altura de los avances tecnológicos y rechazó la apelación.

A Kemmler se le informó de que sería ejecutado a las 06:00 del 06 de Agosto de 1890, y en esta ocasión en mitad de un circo mediático, con multitud de testigos. La foto de la ejecución del alemán que podeis ver es auténtica.




El día señalado, cuando las lámparas del panel de control se iluminaron, indicando que habían alcanzado 700 voltios, un tal Edwin Davis accionó el interruptor que permitió a la corriente fluir hacia la silla. La electricidad corrió por el cuerpo de William Kemmler durante 17 segundos en los que se convulsionó contra las correas y su rostro se volvió rojo brillante. Uno de los presentes llegó a decir, exaltado: “¡Vivimos en una mejor civilización a partir de este día!”.

Su parlamento quedó ahogado por el del médico que fue a examinar al verdulero: “¡Está vivo! ¡La corriente, pronto!”.

Los funcionarios dieron apresuradamente la orden de conectar de nuevo la corriente. El generador estaba apagado y pasó algún tiempo hasta alcanzar el voltaje otra vez. Mientras tanto, Kemmler gimió y luchó para tomar aire ante los horrorizados testigos. Cuándo el generador alcanzó 1.030 voltios la corriente se conectó otra vez a la silla, y esta vez se mantuvo algo más de un minuto, hasta que comenzó a salir humo de la cabeza de Kemmler. Había un tremendo olor a carne quemada y pudo oirse un curioso sonido crujiente cuando la corriente fue retirada. El preso estaba muerto.


La cobertura periodística fue desde lo sobrio a lo sensacionalista y algunos periódicos llegaron a decir que habían salido llamas de Kemmler, como podeís ver en la ilustración de la época.

Algunos de los testigos se preocuparon por lo que vieron y opinaron contra este método de ejecución armando un revuelo público considerable, que no fue suficiente para mover a los legisladores a revocar la ley de electrocución. Westinghouse comentó después: “Lo hubieran podido hacer mejor con un hacha”, más molesto que nunca porque ya se empezaba a decir que los electrocutados eran en realidad Westinghauseados. El único que parecía feliz era Edison, que se veía tiunfador.

Pero no fue así en absoluto. La industria americana valoró que los generadores de corriente de Westinghouse habían dado en pocos minutos 700 Watios, y tras un breve descanso llegaron hasta 1.030 W, potencias que los de Edison ni siquiera soñaban con alcanzar, sugiriendo adoptar la corriente alterna para sus fábricas. Para garantizar la seguridad de los hogares americanos bastaba poner un limitador de potencia que encima era muy barato, lo que hoy conocemos como "magnetotérmicos" y nuestras abuelas llamaban "los plomos". El resto del mundo se hizo eco y hoy la corriente continua es sólo un trocito de historia.

Y debo decir que me alegro. Sin lugar a dudas, Thomas Edison fue un gran inventor y un genio, pero también un hijoputa de cuidado.

Como algun@s que te llaman cuando se acercan estas fechas haciéndose pasar por amig@s...

Besos a tod@s